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Ya soy doctor

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El 27 de agosto de 2010 presenté mi examen doctoral. Fue un día muy atareado porque además de preparar la defensa, teníamos que preparar una cena mexicana para aproximadamente cuarenta personas.

Era un día muy esperado. A veces durante la hora de la comida en casa, nos poníamos a fantasear sobre cómo sería. También compartía mis temores sobre la posibilidad de que la tesis fuera rechazada. Mi esposa y mi hija siempre me ayudaban a superar esos baches de inseguridad.

El examen estaba programado a las 13.00 horas, pero nosotros llegamos hasta las 12.30. De hecho Morten Blomhøj, mi asesor, me llamó por teléfono unos minutos antes. Quería saber dónde estaba. Cuando le dije que íbamos en el tren hacia la Universidad me dijo: “Ahora puedo comer mi lunch con tranquilidad”.

Fue extraño el sentimiento que experimenté al entrar al aula donde se desarrollaría el examen. Es decir, a pesar de que había sólo caras conocidas, personas con las que había compartido borracheras y mucho más, todos actuábamos distinto. Había un sentimiento de formalidad.

Enseguida llegó el comité evaluador. Abraham Arcavi fue el primero que me saludó. Con una sonrisa me dijo: “felicidades”. Yo lo interpreté como una buena señal. Christer Bergsten también me saludó, y cuando lo hizo Mogens Niss, aproveché la oportunidad para presentarle a mi familia, incluido mi compadre Juan Gabriel quien viajó desde México para acompañarnos y ayudarnos (¡Gracias compadre!).

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El examen comenzó. Me dieron cuarenta y cinco minutos para exponer mi trabajo, y después hubo un break de quince minutos. Después de la pausa comenzaron las preguntas. Cada miembro del comité tuvo media hora para plantear preguntas, comentarios y críticas. La verdad es que no me pareció muy difícil. De hecho hasta lo disfruté. Hubo incluso preguntas que me hicieron reflexionar y aprender. Como esa de Christer acerca de cuándo se pueden generalizar resultados basados en sólo algunos casos de estudio. O aquel comentario de Mogens acerca de las diferentes maneras en las que se podría caracterizar o describir un área de investigación.

Al finalizar la defensa el comité evaluador se reunió a puerta cerrada para tomar la decisión final. Mientras tanto yo continué con aquellos interesados en tener una “discusión informal” sobre mi investigación doctoral. La discusión informal consistía en una debate académico en el que todas y todos los presentes bebíamos cerveza Corona. Ohh cómo voy a extrañar la interpretación danesa de las reuniones académicas…

Finalmente el comité evaluador reapareció con el dictamen final. Ese fue el inicio de uno de los momentos más importantes de mi vida profesional y personal. Aún no se diluye la felicidad que me provocó el escuchar a Mogens Niss decir que por unanimidad el comité recomendaba que se me otorgara el grado de PhD. Fue la culminación de un periodo muy intenso lleno de trabajo y aprendizaje.

Enseguida comenzaron los discursos (los daneses aderezan sus celebraciones con discursos y cantos). Mi asesor Morten inició con un bonito discurso que podría titularse: “I’m a man… a Mexican man”. En el discurso Morten describió algunas de mis peculiaridades como académico, como amigo y como expatriado.

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El siguiente discurso estuvo a mi cargo. A los segundos de haber iniciado me dieron unas ganas inmensas de llorar. No podía hablar. Decidí dar el discurso mientras lloraba. Supongo que fue un discurso muy emotivo porque vi a vari@s llorando conmigo. Durante el discurso reconocí lo privilegiado que era y agradecí a las personas que con su apoyo hicieron posible mi doctorado. En especial agradecí a mi esposa Idania (a quien dediqué mi tesis) por el apoyo incondicional que me ofreció durante estos años (Tak Idania! Jeg elsker dig!).

También se acostumbra hacer regalos al recién doctorado. Los interesados se cooperan y tratan de comprar algo que sea del agrado del graduado. En mi caso sabían que me gusta la cocina, la fiesta, pero también el diseño danés. Así, me regalaron algunos instrumentos de cocina de exclusivas marcas danesas y una botella de ginebra con una botella diseñada por daneses. También hubo varios regalos individuales. Me gustó el llavero y la camiseta Hummel que me regaló Martin Niss, pero también el clip para billetes que me obsequió Uffe Jankvist y que acompañó de un bonito discurso sobre los diferentes aspectos de nuestra amistad.

Después de este inolvidable momento comenzamos a preparar la cena Mexicana. Neshli, Lærke y Gabriel nos ayudaron. Lo malo de mi compadre Gabriel es que si se le acercaba alguna rubia a platicar entraba en “modo galán” y se olvidaba del trabajo. Mientras preparabamos la cena el resto de los asistentes tomaba cerveza Corona y tequila Don Julio (¡gracias a los Cicatos por la de reposado!). La cena fue un éxito. Ofrecimos mole con pollo, cochinita pibil, chilorio, ensalada de nopales, ensalada de col con rábanos, salsas, tortillas de maiz y de postre dulces mexicanos.

Después de la cena quedamos los puros borrachos. Matar las Coronitas y el Don Julio era la misión. Aquí quiero resaltar el poder lingüistico de las bebidas alcohólicas mexicanas: Los que no hablan inglés comienzan a hablarlo, y los daneses hasta empiezan a hablar español. Cerramos la celebración con abrazos y baile. ¡Hasta unas de los Cadetes de Linares nos echamos!

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Esta es mi reseña del día de mi examen doctoral.

Nota pa’l recuerdo: Esta reseña fue escrita mientras sobrevolaba EUA rumbo a México. Listo para iniciar una nueva etapa de mi vida profesional y personal.

Ya no necesitaba azúcar

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El miércoles 3 de octubre mi asesor Morten Blomhøj me invitó a formar parte de la tripulación que zarparía el viernes 5 de octubre en una embarcación del museo de las naves vikingas de Roskilde. El motivo del viaje era agasajar a la Dr. Gloria Stillman que se encuentra de visita en nuestro departamento el IMFUFA, y que en la segunda mitad de octubre regresará a Australia. Según Morten no se puede ir sin vivir la experiencia vikinga.

Llegó el viernes y era ideal para esa actividad marítima, había un cielo despejado y sol. Sin embargo cuando me encontré a Morten en el pasillo venía con cara de preocupado-agüitado. Su esposa le acababa de llamar para pedirle ayuda porque se había inundado el sótano de su casa. Sin nuestro capitán (y además el que iba a pagar) el viaje se canceló. Ya no me quedó más que pedirle los documentos firmados que tengo que enviar al IPN para mi primer reporte semestral de actividades. Me entregó los que había firmado él y me dijo que Mogens Niss tenía algunos comentarios sobre el documento que debía firmar. Inmediatamente fui con Mogens y me pidió que lo habláramos después del lunch, que eran sólo unos pequeños detalles.

En el lunch Mogens Niss sugirió que como se había cancelado nuestra excursión, a lo mejor podíamos ir a navegar al sótano de Morten.

El documento que tiene que firmar Mogens Niss es una constancia de que estoy oficialmente inscrito en la Universidad de Roskilde (RUC) como estudiante de Doctorado; cosa que aunque parezca increíble no había sucedido después de 5 meses desde mi llegada a RUC. Pura ineptitud burocrática.

Mogens fue al grano y me dijo que no podía firmar la constancia porque lo que ahí se decía (que estaba oficialmente inscrito) no era verdad y que él se podría meter en problemas; pero también me dijo que mi situación no podía seguir así y que por lo tanto había hablado con el Vicerrector de RUC, que es su amigo, para pedirle una solución inmediata. Mogens estaba muy confiado en que después de esa acción todo se arreglaría muy pronto. Me pidió que esperara para enviar los documentos al IPN. Terminé nuestra charla invitándolo a participar en nuestro podcast de matemática educativa (a lo cual aceptó); y él cerró preguntándome si conocía a Ruth Rodríguez, una colega mexicana que va a defender su tesis de Doctorado en Grenoble, Francia y donde Mogens participará como oponente. Buena onda Don Mogens Niss.

Así, regresé pateando un bote a mi cubículo sin paseo vikingo ni documentos para el Poli. Entonces decidí animarme con un poco de sol y azúcar, y fui a comprarme un pan danés a la cafetería de RUC pero al llegar al lugar vino otra desilusión: no me acordaba que los viernes cierran temprano. Regresé y tomé rumbo hacia una pequeña tienda que hay por la estación de tren Trekroner para conseguir mi dosis de azúcar.

De regreso y antes de entrar al IMFUFA, Elin Emborg, la secretaria de Mogens Niss, abrió la ventana de su oficina para darme una noticia fabulosa. Le habían llamado de la administración central de RUC disculpándose por el retardo en el proceso (Elin estuvo intentando estos 5 meses arreglar mi situación), y diciéndole que todo había sido un error. Al parecer el vicerrector los llamó directamente y les jaló el mecate. Le dije a Elin que parecia una solución muy al estilo mexicano: había que hablar con “el de arriba” para echar andar la maquinaria.

Pero esta no era la mejor parte de la noticia. Al preguntarle a Elin cómo había quedado mi situación económica con RUC (porque hace tiempo ella me había dicho que Mogens estaba tratando de conseguirme un descuento con la “colegiatura” que tengo que pagar a RUC), ¡me dijo que no tendría que pagar nada de mi bolsa! ¡RUC se había conformado con el pago parcial que les hace la Unión Europea! Eso significa que puedo usar el dinero que recibo de mi beca para lo que originalmente estaba planeado: para mis gastos de vida en Dinamarca.

Ya no necesitaba azúcar. Los billetes suben más el ánimo que la glucosa. De repente se esfumaron preocupaciones y aparecieron nuevas esperanzas y proyectos. Luego, luego le platiqué a Javier Lezama quien ha seguido y apoyado incondicionalmente mi proyecto. Ahora quiero escuchar la reacción de Idania, esa reacción que tiene cuando escucha cosas que la emocionan.

Mario Sánchez Aguilar

Årsfest 2007

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Lo entiendo. Que después de leer este y el anterior capítulo de mi blog piensen que ando en Europa en “Los Pasos De López” como dijera Jorge Ibargüengoitia. Ya he recibido dos comentarios en esa dirección, pero la verdad es que no es así, sólo me gusta socializar con estos europeos cuando de socializar se trata.

En esta ocasión compartimos el Årsfest que se traduce como “La fiesta del año”, y que anualmente se celebra en la Universidad de Roskilde. Antes de iniciar con mi descripción del evento, invito al lector que no se quede en una interpretación superficial (algo como “que fiesteros y borrachos son”), sino que reflexione en que este tipo de eventos de alguna manera reflejan la concepción de “Universidad” que existe en la sui géneris Universidad de Roskilde (RUC) y en general en la sociedad danesa.

El Årsfest se remonta casi a los inicios de RUC: se celebra desde 1976. Se puede decir que es una celebración de los estudiantes, organizada por ellos mismos, y que cuenta con el apoyo de las autoridades universitarias. Lean por ejemplo la siguiente cita de Henrik Thorsen, autoridad académica de RUC y consultor del Årsfest desde 1984:

“La fiesta anual y todo el ambiente alrededor de ella tiene una gran y positiva importancia para RUC. Es una fiesta que es largamente esperada y que crea un alto grado de interdependencia compartida. La fiesta anual está anárquicamente marcada, pero con un orden sensato, que da a la fiesta su atmósfera impredecible e imaginativa, lo cual es parte de sus muchas características…”

La entrada al Årsfest es gratuita para los estudiantes de RUC y si eres externo a la Universidad puedes ser “invitado” por alguno de los estudiantes de RUC (cada estudiante puede invitar a un máximo de 5 personas), y para entrar debes pagar un boleto con valor aproximado de 10 dólares americanos. La Universidad es cercada con mallas de alambre y cada una de las entradas es custodiada por estudiantes voluntarios y personal de seguridad. Es una fiesta atendida por aproximadamente 5,000 personas.

El día del festejo, las clases se suspenden después de las 2:00 p.m, y entonces la gente empieza a relajarse y celebrar en cada uno de los departamentos (el de ciencias, el de humanidades, etc.); estos festejos locales usualmente incluyen una comida o cena que comparten los profesores y estudiantes de cada departamento. Por motivos de seguridad y protección de las instalaciones, los festejos locales deben concluir a las 11:00 p.m, para posteriormente reunirse a la celebración general localizada en las áreas comunes de RUC. Por toda la Universidad se colocan carpas “temáticas” para continuar la celebración después de las 11:00 p.m. En cada una de estas carpas se toca diferente tipo de música y cuentan con bares y baños. La idea es que puedes andar de carpa en carpa festejando o establecerte en algún lugar.

La municipalidad también contribuye con el festejo: hay corridas especiales de trenes y autobuses hacia Copenhague y en la dirección opuesta durante toda la noche y madrugada.

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También hay una celebración VIP. Comienza con una ceremonia en el auditorio principal de RUC presidida por el Rector Poul Holm donde se entregan reconocimientos a estudiantes y profesores destacados. Al finalizar hay una cena atendida por la crema y nata de RUC.

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Regresando al festejo proletario dentro de los departamentos, quiero agregar que en algunos de éstos se acostumbra tener un “tema” para la celebración. El IMFUFA es uno de esos departamentos que celebra temáticamente, y como la celebración dentro del IMFUFA fue mi experiencia más cercana en este Årsfest, quiero describir como se dieron las cosas en este espacio:

La celebración se autogestiona y como ya mencioné, es una celebración de los estudiantes. Aquí hago un paréntesis para aclarar que en el sistema educativo danés los estudiantes de Doctorado tenemos un status distinto al que hay por ejemplo en México: no somos estudiantes. Somos empleados de la Universidad para hacer investigación. Junto con los Doctores y Posdoctorantes, integramos el staff de investigadores del Departamento. Esta aclaración me es útil para decir ahora que la fiesta dentro del departamento es gestionada por los estudiantes de Maestría en física y/o matemáticas. Los de licenciatura tienen su festejo propio en el edificio de Estudios Básicos en Ciencia donde están mezclados físicos, biólogos, matemáticos y químicos. Así, los estudiantes cobran (hay que pagar 14 dólares de cooperación para la cena y aparte pagar las bebidas alcohólicas que consumas), cocinan, deciden el tema de la fiesta y el rol de cada uno de los asistentes.

El rol que cada uno cubre en la fiesta es doble: debes representar el personaje que los estudiantes te asignan de acuerdo a la temática, y debes cooperar con el desarrollo de la celebración. Por ejemplo, este año el tema fue “La celebración danesa de año nuevo” y algunos de los personajes asignados fueron: el dulce, el cohete (pirotécnico), la serpentina, el pastel, la Reina Margrethe II (cada año nuevo da un discurso al pueblo danés a través de la televisión), los embajadores, etc. Los roles en el marco del desarrollo de la fiesta eran por ejemplo: atender el bar, lavar los trastes, preparar las mesas y sillas, encargarse de la música, amenizar con algún show, etc. En mi caso, yo representé al Embajador de Kazajstán y en la parte operativa era integrante del equipo que recogía los platos entre cada uno de los tiempos de la cena. En la foto de inicio de este capítulo del blog pueden verme en una reunión diplomática con la Reina Margrethe II de Dinamarca y el Embajador Danés; y en la siguiente me acompaña el cohete-condón. También incluyo una imagen del dulce y la serpentina.

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Los estudiantes comenzaron a cocinar temprano. Quizás antes de las 2:00 p.m. Otros preparaban sus disfraces y/o comenzaban a beber cerveza. Oficialmente nuestra celebración dio inicio a las 5:00 p.m. con el discurso de la Reina. Posteriormente nos sentamos en mesas que eran presididas por cada uno de los embajadores y entonces los estudiantes hicieron el anuncio oficial del menú. Éste consistió en una entrada de camarones y caviar, seguida por cordero asado con ensalada y papa al horno, y cerrando con un rico pastel de chocolate. Al finalizar la cena el cohete-condón hizo una evaluación culinaria de la producción de los estudiantes, finalizando con un discurso de agradecimiento al que todos nos sumamos con una carga de aplausos.

Después de la cena siguió la celebración. Eran como las 8:30 de la noche. Empezaron las charlas entre grupos, otros bailaban, algunos de los que fueron invitados a la cena VIP se integraron a la fiesta. A través de los cristales del departamento podías ver el flujo constante de jóvenes que ingresaban a la Universidad a través del control de seguridad. Buen ambiente.

Yo pisteaba, platicaba, practicaba con los que ya borrachos les da por ejercitar las frases que conocen en español, bailaba. La fiesta transcurrió ambientada pero en calma; sólo sucesos menores como los siguientes:

Nota: Por respeto a los protagonistas de las historias se omitirán sus nombres.

a. Un profesor ya borracho le dio por bailar, y durante la ejecución de un paso de alto nivel de dificultad, se fue a estrellar a la escenografía donde la Reina emitió su discurso. Se abrió la frente pero por fortuna fue inmediatamente auxiliado por un grupo de festejadores con alma de socorristas. El profesor apareció con vida el siguiente lunes con un parche en la frente.

b. Un estudiante y su asesor estaban platicando afuera del departamento. Era una acalorado diálogo académico que culminó con una vomitada del asesor entre los pies de ambos interlocutores. El estudiante interpretó esta acción como un desacuerdo en las posturas teóricas de uno y otro.

Si le seguimos escarbando seguramente encontraríamos más historias como esas o muchísimo más escabrosas. No es mi intención hacerlo.

Yo, acompañado de algunos de mis amigos me retiré de la fiesta como a la 1:00 de la mañana. Llegamos a Copenhague antes de las 2 y como ya no alcancé el servicio del Metro me dispuse a caminar desde Nørreport hasta mi casa en Amager. Era una noche templada y animada. Mucha gente caminaba y celebraba. Recorrí algunos de los lugares que conocí durante mis dos primeros días en Copenhague. Las cosas se ven muy diferentes ahora. Como alguna vez dijera el buen Masaaki Fujino: “Este es mi barrio”.

Mario Sánchez Aguilar

Seminario IMFUFA en Suecia

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“Eso no es nada, realmente te vas a sorprender cuando vayas a Suecia…” Eso fue lo que me contestó Skipper, un estudiante de Doctorado que está a punto de graduarse, cuando alguna vez le comenté cómo me sorprendía la actitud informal de los investigadores de por acá que casi-casi te exigen que evites decirles “Doctor”.

Este viaje a Suecia es organizado cada año en mi departamento (IMFUFA-NSM) para celebrar un Seminario en el que se discuten asuntos o problemáticas inherentes al Departamento. Cada año el Seminario tiene un tema a discutir y este año se tituló “IMFUFAs studentermiljø”, algo así como “El ambiente de los estudiantes en IMFUFA”.

La asistencia al Seminario es de carácter voluntario. El transporte no te cuesta nada, y sólo tienes que pagar tu comida y tus bebidas a precios muy económicos (“económico” en el contexto danés). Cada uno pagamos aproximadamente 470 pesos mexicanos por la comida de dos días; respecto a las bebidas, tanto la cerveza (nacional o importada) como los refrescos 12 pesos, una botella de vino 70 pesos, una malteada de chocolate de un litro (muy popular en Dinamarca) 32 pesos y el agua gratis.

Con base en el número de personas que se inscriben al Seminario se constituyen equipos. Cada uno de estos equipos está a cargo de cierta labor durante el seminario: algunos hacen la cena, otros el desayuno, otros limpian el piso, otros lavan los trastes, otros preparan el sauna, etc. Yo estuve en un equipo vital para el funcionamiento del Seminario: el que se encargó del bar.

Así, un camión de pasajeros nos recogió en el Departamento y de ahí nos dirigimos a un centro comercial en Copenhague donde algunos de los equipos nos bajamos a realizar compras relativas a nuestra labor en el Seminario. En el caso de mi equipo, teníamos que decidir qué tipo de bebidas comprar de tal manera que satisficieran los paladares de los consumidores y suministraran los niveles de alcohol, azúcar y cafeína requeridos para el correcto desarrollo del Seminario. Todo esto limitado por un presupuesto de aproximadamente 8,000 pesos mexicanos. Digamos que es un problema de matemática aplicada.

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Después de las compras continuamos nuestro camino a Suecia usando el puente Øresundsbroen. Fue muy emocionante circular por ahí después de haber visto el proceso de construcción en el Discovery Channel. Entras a un túnel que corre por debajo del mar, luego sales a la superficie a una isla artificial para de ahí tomar el puente que desemboca en la ciudad sueca de Malmö. Fantástico.

Fue un viaje de aproximadamente 3 horas hasta llegar a la zona boscosa de Brännerbygden. Ahí se encuentra Det gule hus (La casa amarilla), cuyo dueño es el profesor Jens Højgaard Jensens y quien es el anfitrión del evento. Por algún momento me llegaban reminiscencias de las instalaciones Cantoral-Farfán en Cuernavaca pero el concepto de Det gule hus es más primitivo. Con decirles que no hay regaderas (el agua se saca de un pozo), el baño es una tabla con tres hoyos (por si quieres echarte una caca grupal como ya ha sugerido Polo Polo) y el sauna se alimenta con madera del bosque. En el interior la casa es grande, y los cuartos se distribuyen según la conformación de los equipos, es decir, un cuarto para cada equipo. Algunos deciden dormir afuera de la casa en sus tiendas de campaña.

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Al llegar, los equipos se ponen a trabajar. Resultó que la tarea de mi equipo fue muy fácil, ya que sólo tuvimos que agrupar las bebidas en un cuarto cerca de la cocina, y Martin Niss implementó el mismo sistema de control que tenemos en la bodeguita del IMFUFA: una lista con los asistentes al seminario (en renglones) y los productos y sus precios (en columnas); de esta manera cada quién se despacha solo y se encarga de honestamente anotar una rayita en la intersección de su nombre con el producto que tomó. Un sistema que como dice mi tía Esther no funcionaría en México porque una de dos: o andarías bien borracho y tu nombre no tendría rayitas, o andarías bien borracho y algún vecino de lista estaría sobrio y como tigre con hartas rayas. Al final del día nomás hacíamos “cortes de caja” para hacer las cuentas finales individuales y cobrar.

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La inauguración del evento la hizo Jens Højgaard Jensens. Nos repartieron una hoja que contenía los años en que se ha celebrado el Seminario, los tópicos que se han abordado en cada uno de ellos y una gráfica con el número de asistentes para cada año. Hasta ese momento me di cuenta de lo importante que era el evento para la comunidad: el primer Seminario se realizó en 1979 y mi asesor Morten Blomhøj en un tono un poco nostálgico (así lo sentí) me señaló en la lista el año 1984 y me dijo que fue el primer Seminario que él atendió cuando estudiaba su maestría. Yo le contesté que en ese entonces yo era un niño jugando.

Este año el Seminario fue atendido por 45 personas (físic@s y matem@tic@s), entre las que se encontraban estudiantes de licenciatura, de maestría, de doctorado, un posdoctor, profesores asociados y titulares, y un profesor emérito. La mecánica del Seminario era tener discusiones en pequeños grupos (sobre el tópico del seminario), para posteriormente reunirnos todos y volcar las opiniones de cada uno de esos pequeños grupos y hacer una discusión grupal. Todos participamos en dos de esos pequeños grupos, el heterogéneo y el homogéneo. En mi caso, el grupo heterogéneo estuvo integrado por un profesor asociado, dos estudiantes de maestría y un estudiante de doctorado (yo). El homogéneo estuvo integrado por los tres estudiantes de doctorado extranjeros (Nicoletta, Claudio y yo).

Desde el punto de vista de los estudiantes, la parte positiva de la discusión es que pudiste expresar tu sentir como tal (qué no te gusta, qué necesitas…) y ser escuchado por la comunidad del departamento. Los extranjeros pedimos un poco de consideración con el idioma, es decir, sería fabuloso si pudiéramos recibir más información referente al departamento, en inglés.

Creo que ya lo he dicho de varias maneras en este blog, pero el ambiente académico danés es muy informal; para dar otro ejemplo, en estas discusiones grupales muchas personas están tomando alcohol.

Las discusiones están alternadas por descansos de una o dos horas en las que puedes jugar fútbol, leer un libro, dar una caminata, dormir, etc, etc. En mis descansos, aprendí un nuevo juego de baraja (Casino), dormí, tuve una agradable caminata cultural con Elin Emborg, Mogens Niss y Martin Niss, en la que Mogens nos contaba historias o detalles de los lugares que íbamos recorriendo.

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Una de las actividades de la que me gustaría dar más detalles porque da cuenta de la cultura nórdica (aunque dos compas del CICATA que conozco luego-luego se van a persignar) es la de correr: resulta que en el Seminario estábamos presentes los titulares del equipo de corredores del IMFUFA y entonces decidimos correr por el bosque. Aunque Albena Nielsen estaba presente, ella prefirió quedarse y creo que tengo una idea del por qué (leer más adelante). Nuestro equipo fue engrosado con la adición de mi asesor Morten Blomhøj y un estudiante de maestría llamado Jørn o algo así…

El plan fue correr alrededor del lago y de regreso darnos un chapuzón en el mismo debido a la ausencia de regaderas. Las condiciones para correr eran muy buenas: ni frío ni calor, aire limpio y fresco, superficie suave. Creo que corrimos una media hora y regresamos al lago a bañarnos. El asunto está en que de acuerdo a los cánones nórdicos, uno se debe meter desnudo al agua helada. Mis compañeritos estaban muy sorprendidos (más tarde en la cena lo confesaron) por el hecho de que sin titubear me introduje y me sumergí en el lago como todo un vikingo. No sabían que ya tenía el antecedente de Islandia (ver blog, 11 de junio 2007, “Islandia”). Lo que no puedo negar es lo diferente que era estar todos encuerados cotorreando, incluyendo a mi asesor. Después le comenté a Martin Niss que no creo que una situación como esa se diera en México. Me acordé del ejemplo que usó Cantoral en alguno de sus discursos: algo así como “usar falda si estuvieras entre escoceses”. Más tarde platicando y bromeando en la cena sobre la experiencia del lago concluimos que si en tres años no acredito el grado de Doctor, por lo menos me otorgarían el de vikingo.

La última noche del Seminario en Det gule hus es la mas esperada. Hay una cena deliciosa, se socializa y se toma alcohol pero ahora sí en serio. Dijeron los nombres de los platillos que nos dieron, pero como fue en danés no entendí nada; empezamos con un pescado blanco sobre un pan blanco, con algunas hojitas verdes y espárragos; y de segundo plato comimos cordero con papas asadas y tres diferentes ensaladas. Afortunadamente estaba sentado junto Albena y en frente de mi asesor Morten quienes se encargaban de llenar mi copa de vino cada que ésta se vaciaba.

Después de la cena vino el show. Fue otro evento impresionante para mí. ¿Puedes imaginar a un profesor emérito, a dos investigadores con reconocimiento internacional, y a otros profesores y estudiantes haciendo una representación cómica para los asistentes? Increíble pero los IMFUFAers lo hicieron. Digo increíble porque nuevamente no me puedo imaginar una situación así en México. Probablemente algunas personas podrían pensar que están perdiendo respeto o estatus.

Lo que he leído, me han dicho y estoy comenzando a entender, es que los nórdicos en general soy medios “fríos” en el trato humano. Sin embargo, construyen círculos sociales en los que se comportan de manera muy cálida, abierta, liberal y desinhibida. La bronca es que no es fácil que te acepten en esos círculos, menos como extranjero. Alguna vez Jens Højgaard me dijo que era una especie de provincianismo. Así, cuando me invitaron a participar en el show, no los desairé; les brindé un bonito discurso en español que les arrancó risas y aplausos.

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Después de la representación mi asesor Morten entonó algunos narcocorridos (“la fuga del Chapo” y “el 24”, pero en danés) y posteriormente, sin más compromisos por delante, nos dedicamos a pistear. Pero no fue cualquier borrachera estática: platicábamos, bailábamos, cantábamos, salíamos al bosque a ver las estrellas, caminamos al lago y algunos gatearon de regreso…hasta eso muy moviditos y animados estos daneses.

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Otro dato interesante es que así como los pamboleros cantan en el estadio, así los daneses tienen sus cánticos para decir “skøl” (salud):

Al otro día ya todos andaban medios serios, tristes y cansados. Unos porque tenían que limpiar, otros porque andaban crudos, otros porque andaban desvelados, otros porque les llegaba la cuenta de lo que habían consumido. Sin embargo, para mí la experiencia resultó muy interesante y reveladora. Skipper tenía razón.

Mario

Un día especial

Ayer fue un muy buen día para mí. Estuve por primera vez en mi cubículo en la Universidad de Roskilde. Aunque ya me lo habían asignado, no había ido porque se necesita un login y password para accesar al sistema de la escuela, y no los tenía. Ni modo de estar ahí enfrente de la computadora nomás viéndola.

Luego, luego a marcar territorio: Me puse a personalizar el Firefox, el Outlook, a ponerle un fondo de escritorio que me gustara…Hasta grabé videos desde ahí para mis colegas de Cicata y para mi adorada Mariana.

Ese fue sólo el inicio. Más tarde recibí un mail de mi asesor Morten Blomhøj, en el que me preguntaba si quería asistir a exponer mi proyecto Doctoral a Islandia a la Escuela de Verano para estudiantes de Doctorado de Matemática Educativa de países Nórdicos y Bálticos. De volada me emocioné. Más cuando me enteré que van a estar presentes Marcelo Borba de Brasil, Abraham Arcavi de Israel y Mariana Bosch de España. Y muchísimo más cuando me enteré que si aceptan el trabajo, el viaje en su totalidad es gratis.

El día de hoy envié mi documentación a la Directora del evento, y esperaré a que todo salga bien en la evaluación.

Enseguida, llegó mi colega Uffe Jankvist para invitarme a una reunión que periódicamente tienen los estudiantes de Doctorado del Departamento. Me explicó la mecánica: El anfitrión pone la comida y los demás asistentes se encargan de llevar las bebidas. También me dijo que estaba estrictamente prohibido llevar bebidas sin alcohol. No se vale el agua de horchata. Entonces ya tengo fiesta pa’l 25 de junio.

Llegué muy feliz a la casa. Aunque hacía muchísimo aire me fui a correr, y regresando me preparé una ensalada de lechuga, jitomate y aguacate, aderezada con limón y sal, y acompañada por dos trozos de salmón cocinado con mantequilla y pimienta. Me puse a la altura culinaria de Per.

Después de comer estuve platicando con mis queridas Idania y Mariana ¿Qué más se le puede pedir a la vida?

Hoy escribo estas líneas desde mi cubículo en la Universidad de Roskilde, deseándole a todas las mamás que quiero y con las cuales no me he podido comunicar por email, que se la pasen requetebien hoy yo todos los días que vienen.

Muchos abrazos y besos a las jefas,

Mario

Roskilde

Antes de comenzar esta nueva entrada del Blog, quiero agradecer a todas las personas que se han comunicado conmigo para de una u otra manera darme ánimo para sobrellevar esta aventura: Gracias a mi sista Alex, mi abuelo Don Carmen Sánchez, Javier Lezama, a la familia Tovar-Sánchez, Lety Garrido, mi querida Idania, Susy-mom, el mayi-pop, mi super compadre Gabriel, mi prima Daniela, Javier Serrano, Tony Soprano, mis tíos Esther y Polo, mi sista Paty, Apolo Castañeda, mi contadora Magdalena Márquez, mis tíos Lety y Esther, Rafael Marmolejo, mis primos neozelandeses Alejandra y Arturo de la Rosa, y los que se vayan sumando… En otra situación hubiera pensado que andan muy románticos, pero es esta que estoy, cada palabra, cada cursilería, cada chiste, es un empujón para salir del bache. De corazón gracias.

Bueno pues, ya estoy en Roskilde. Como pueden apreciar en la siguiente imagen, la ciudad me recibió con honores…

Estoy hospedado en un Hostal llamado Danhostel Danmarks Vandrerhjem. Lo recomiendo ampliamente. Como todo lo de acá, está caro, pero es un lugar bonito; administrado por gente agradable y a unos metros del mar y del Museo de naves Vikingas.

Como ya había comentado, Roskilde es más provincial que Copenhague; sin embargo, por esa misma característica, me parece un lugar ideal para estudiar. Es un lugar lleno de tranquilidad y armonía, con muchos lugares verdes para caminar, con rutas ciclistas por toda la ciudad, con servicios, con internet de alta velocidad…, en fin, es el paraíso para alguien que quiere escapar de los vicios de una gran ciudad, y en caso de que quieras regresar a éstos, a 25 minutos está Copenhagen. Preferiría vivir en Roskilde, pero ya veremos qué sucede…

La misión de hoy fue visitar la Universidad de Roskilde. El lunes tengo una cita allá, y no quiero tener problemas con el traslado, ni llegar tarde. Quise explorar el terreno.

Decidí caminar. Aprovechar para conocer. Calculo que hice 8 Km de ida y vuelta. Confirmé que es una ciudad muy bonita y muy organizada.

Fue realmente emocionante ver el primer letrero de la Universidad. A lo mejor sienten algo parecido los que llegan al Everest. Hubiera clavado ahí una banderita Mexicana si la trajera conmigo. Ya de perdis un grafiti de “el mario was here”, pero ni marcador traía.

Busqué el Departamento de Ciencias donde tendré la cita y lo encontré. Toda la Universidad estaba muy sola, probablemente porque era sábado. Miré por las ventanas del Departamento y me llamaron la atención dos cosas: Primero, una pared llena de fotografías de los miembros del staff del Departamento; y segundo, un bar. Todavía yacían las botellas de cerveza vacías y las piezas de un ajedrez por el suelo. Pensé que no iban el sábado porque andan crudos.

La Universidad tiene un lago adjunto muy bonito. Cuando lo estaba rodeando, Un ganso enorme voló a mi lado. Muy bonito (ver la siguiente foto).

Después de completar la misión, regresé al hostal a echarme un sueño porque ando todo menso por el cambio de horario. Al despertar busqué a Tom, el administrador del Hostal, para hacerle algunas preguntas técnicas sobre Roskilde. Sólo encontré a una chica muy amable llamada Sina, que me ayudó con mis preguntas.

Acabé el día echándome una de las sopas maruchan aplastadas en el viaje ¿Han intentado comer una sin tenedor u otro cubierto? No lo hagan, se siente uno como perro.

Mario