El paseito de hoy estuvo bien padre

Ayer sábado fue uno de esos días llenos de sorpresas agradables. De esos que te inyectan alegría y motivación para seguir adelante.

Todo comenzó por la mañana: Mariana y yo ya estábamos despiertos y ella me pidió que le pusiera una película en la computadora; lo hice y posteriormente me vestí para irme a correr. En esas estábamos cuando sonó el timbre. Tomé el interfono para saber quién era y resultó que era el cartero. Abrí la puerta y el cartero subió a nuestro departamento a entregarnos un paquete y una carta. El paquete venía de México y la carta de la municipalidad de Copenhague.

Como era el más grande y llamativo, el envío de México fue el primero que abrí. Éste había sido enviado por mi familia en México y contenía un acta de matrimonio que mi madre tramitó, unas tarjetas navideñas y unos DVD para Mariana con películas infantiles. Si consideran que no tenemos televisión en casa, entonces comprenderán que la llegada de las nuevas películas entusiasmó mucho a la Mariana.

Después me acordé de la carta de la municipalidad y la abrí. La carta contenía cuatro hojas escritas en danés, pero aún con mi limitado danés rápidamente me di cuenta de que se trataba de una noticia fantástica: le habían asignado un lugar a Mariana en uno de los kinder que propusimos. La noticia es sensacional por la velocidad con que se dio la asignación: hace apenas un par de días platicaba al respecto con mi amiga Lærke (colega de RUC) y ella me decía que la espera para recibir un lugar podría extenderse hasta un año o más (una situación similar a la asignación de departamentos); nosotros fuimos el día 2 de enero a solicitar un lugar y cuatro días después lo recibimos. Yo insisto en que Copenhague nos estaba esperando…

Esperamos a que Mariana terminara su película y de acuerdo al procedimiento, fuimos a la oficina postal a enviar nuestra respuesta a la municipalidad de Copenhague diciendo que aceptábamos el lugar. Al parecer como somos pobres, podremos solicitar un descuento en la colegiatura; por ahora tendremos que pagar como 350 dólares al mes. Mañana lunes llamaré por teléfono al kinder para afinar los detalles sobre la entrada de Mariana a su nueva escuela. Fue conmovedor cuando a la hora de la comida, de manera espontánea Mariana le dijo a su madre: “¿sabes qué mami?…Estoy muy feliz porque ya voy a entrar a la escuela”. Idania le contesto: “Y nosotros estamos felices de que tú estés feliz”

En la tarde, Idania me estaba “cubriendo las espaldas” jugando con Mariana para entretenerla mientras yo continuaba con la lectura de un artículo que debo finalizar pronto. De repente Mariana comenzó a gritar “¡papi, papi!” y cuando entró al cuarto donde yo estaba me dijo que toda la calle estaba cubierta de nieve. Juntos nos asomamos por la ventana. Nunca habíamos visto tanta nieve. Sin dudarlo nos vestimos para salir a la nieve. Fue maravilloso jugar con la nieve, ver a los camiones limpiando la nieve del carril de las bicicletas y rociando sal por calles y banquetas. Mariana corría, jugaba y gritaba. Pura felicidad.

Ya a la hora de dormir, acostada en su cama y entre dormida-despierta Mariana le dijo a su mamá que la arrullaba: “Mami, el paseito de hoy estuvo bien padre”.

Ese sábado será un día que vamos a recordar.

Mario

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Llenos de esperanzas y proyectos

Antes de comenzar quiero agradecer públicamente al Dr. Apolo Castañeda Alonso, quien se ha convertido en el primer patrocinador de esta página web. Gracias a la disposición (y billetes) del Dr. Castañeda, esta página web continuará publicándose por lo menos un año más. Tak Apolo!

Godt Nytår!

Hemos llegado al 2008. Debido a las celebraciones, los trabajos/compromisos de última hora y las sustancias euforizantes no había podido escribir, pero ya estoy aquí con el primer episodio de este año.

Fue nuestro primer diciembre en Dinamarca. Mi idea de los daneses como personas frías en el trato humano definitivamente se ha transformado. Mi concepción no era realista. Y si de celebraciones se trata, estos daneses son pros.

Nuestra primer celebración fue la posada para mexicanos que se organizó con apoyo de la Embajada de México en DK, y un grupo de mexican@s entusiastas (incluyendo a Idania). Fue una experiencia muy particular de la que destacaría dos aspectos: primero, es fabulosa la sensación de estar entre mexicanos estando fuera de tu patria. Algo se construye en el colectivo que de alguna manera te sientes en casa. Mucho más confortable me sentí cuando le di el primer trago a mi cerveza Corona; segundo, cuando me preguntaron sobre la posada, les comenté a mis amig@s danes@s que así como la gente de un nivel socioeconómico bajo que vive en colonias “populares” desarrollan un léxico propio y un acento para hablar que forma parte de su identidad, de la misma manera en México la gente de un nivel socioeconómico medio-alto y alto (o que lo aparentan/pretenden) también utilizan un acento para hablar. Eso que algunos nacos llamamos el “tonito fresa” o “acento popis”. El punto es que mi impresión fue que muchos de los asistentes a la posada usaban ese acento. Eso me puso a pensar sobre el “tipo” de mexicanos que hay en Dinamarca. Por ejemplo, a una de las personas con las que platiqué en la posada le pregunté cómo había llegado a Dinamarca. Palabras más palabras menos me dijo que había conocido a su ahora esposo cuando ambos estudiaban su Maestría en leyes en la Universidad de Nueva York. Anteriormente ella vivía en el D.F. y estudiaba en la Universidad Iberoamericana. Eso no suena a alguien que vivía en Tepito ¿o si?

Unos días después tuve mi “Julefrokost” (cena navideña) con los colegas de RUC. Como es usual hubo buen ambiente, buena vibra, convivencia, comida y pisto. Esa mañana del 20 de diciembre tuve la última reunión del año con mi asesor de Doctorado, y el resto de la misma la pase con mi compa Uffe. Él y yo fuimos a una conferencia aburridísima dictada por un investigador gringo muy destacado en el área de Historia de la Ciencia. Parece que son mejores sus artículos que sus charlas…Ya en la tarde nos integramos con los demás y estuvimos celebrando hasta pasada la medianoche.

Luego vino la navidad con mi familia. Creo que juntos pasamos un rato muy cálido y agradable. Cocinamos juntos, brindamos, nos apapachamos y nos desvelamos. Al siguiente día Mariana recibió sus regalos del “señor navidad” (como ella lo llama) y jugamos todo el día con ella y sus nuevos juguetes.

La cena de año nuevo la compartimos con nuestro vecino Per. Los cocineros fueron él e Idania. Per nos agasajó con unos mejillones cocinados con chile, jugo de manzana y aceite de oliva. Idania nos brindó una carne de cerdo acompañada con una ensalada de cebolla, pepino, chile habanero y limón. También nos hizo unos molletes con frijoles y queso en el horno (Riquísimo!). A las seis de la tarde vimos el discurso de año nuevo que da la Reina de Dinamarca y Per nos tradujo. A las 12 de la noche brindamos con champagne y brincamos desde nuestras sillas al piso (al modo danés). Posteriormente presenciamos el espectáculo de fuegos artificiales que los mismos habitantes de Copenhague produce y que duró aproximadamente 45 minutos (ver foto al inicio del episodio).

Este nuevo año lo empezamos bien. Idania obtuvo más trabajo con dos matrimonios daneses (comienza la próxima semana), y hoy fuimos a buscar escuelas para Mariana e Idania. Tendremos que esperar a que le asignen un lugar a Mariana en alguna de dos las escuelas que seleccionamos (Mariana participó en la selección), y en el caso de Idania, ella piensa estudiar danés e inglés.

Así pues hemos empezado el año. Llenos de esperanzas y proyectos.

Mario