Archivo de la categoría: Dinamarca

La conmemorativa

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Hace dos años llegué a Dinamarca. Es por eso que he decidido escribir esta reflexión conmemorativa.

Cuando me miro a mi mismo y me comparo con el Mario de hace dos años es evidente que he cambiado. He cambiado físicamente, pero sobre todo han cambiado las ideas, concepciones y creencias que guían y definen las acciones que realizo en diferentes aspectos de mi vida personal y profesional.

Aunque vine principalmente a aprender cómo se hace investigación en matemática educativa, Dinamarca me ha enseñado muchas cosas más sobre su cultura, su organización social y política, su historia, su lenguaje, su gente. Este proceso de aprendizaje sobre Dinamarca a detonado muchas reflexiones sobre mi propia cultura y mi persona. He logrado ver aspectos de mi cultura e ideología que aunque siempre estuvieron ahí, eran simplemente invisibles para mí. Me gustaría citar un ejemplo:

Una de las primeras cosas que me impresionaron cuando llegué a Copenhague fueron sus medios de transporte: muchas bicicletas, un metro sin chofer (operado por computadora), tren para conectar a la ciudad con sus alrededores. Sobre las bicicletas, recuerdo que me sorprendía que gente de todas las edades (niños, jóvenes, viejos) y aspectos usaran la bicicleta. Cito por ejemplo un extracto de un mail que envié en el año 2007 a familiares y amigos un día después de haber llegado a la ciudad:

“Mucha gente anda en bici (ya se me antojó): mamás con sus bebés, mujeres fashion vestidas con marca de diseñador (hasta con tacones y lente oscuro), jóvenes rebeldones, everybody”

Tengo un listado con ejemplos como el anterior. Es decir, situaciones de mi vida cotidiana en Dinamarca que han provocado reflexiones y aprendizajes en mí. Algunas veces repaso ese listado como ayuda para filosofar qué es una reflexión, qué efectos tiene en la persona que la experimenta, y cómo se podría producir una reflexión.

Cuando vuelvo a mirar el ejemplo recién citado me doy cuenta que las cosas que me sorprendieron sobre el uso de las bicicletas revela algunos aspectos de mis creencias y de mi cultura. Por ejemplo, que la gente bien vestida o que proyecta un status económico/social alto no debería transportarse en bicicleta. O que la gente de edad avanzada tampoco debería andar en bicicleta.

Así pues en este episodio de mi blog quiero decir que, a dos años de haber llegado a este país, puedo percibir cambios positivos en mi persona. También siento que he aprendido mucho.

Hace un par de días un querido amigo danés me preguntaba: “Sin contar el clima, dime algo que no te guste de Dinamarca y que no vayas a extrañar cuando regreses a México” Busqué y busqué en mis memorias y sólo pude encontrar un aspecto no agradable además del clima. Me gusta Dinamarca. El país ha sido muy generoso conmigo y con mi familia. Vi elsker Danmark!

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Los Sánchez López en CPH

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Este capítulo lo escribo varios días después de la llegada de Idania y Mariana a Dinamarca.

Su llegada estaba programada para el 1ro. de noviembre de 2007 a las 17:00 horas tiempo de Dinamarca. Tres o cuatro días antes anduve bien atareado finalizando pendientes de mi trabajo en el Doctorado. Llegaba a RUC a las 8:00 horas y me iba a las 19:00. Ya había avisado a mi asesor y a mis amig@s en la Universidad que estaría ausente algunos días porque además de recibir y atender a mi familia, pasaría 4 días en un curso de Doctorado en la ciudad de Sæby, en el norte de Dinamarca.

El mero día del arribo estuve limpiando la casa, y alternando esta actividad con visitas a la biblioteca para conectarme a internet (por el momento no tengo internet en casa) para checar en la página web del aeropuerto de Copenhague si el vuelo en el que venían estaba a tiempo. En una de esas conectadas a internet recibí un mensaje de una persona que construyó un espacio en internet para contactar a los mexicanos que viven en Dinamarca. Yo me inscribí en el sitio sin saber que días después, por medio de esta herramienta, conocería a una mexicana-danesa que le conseguiría trabajo a Idania en Dinamarca. La suerte está de nuestro lado.

Llegó la hora de irme al aeropuerto. Tomé el metro que está como a 5 cuadras de la casa y en el que unos quince días antes se había inaugurado una extensión de la línea que llegaba hasta al aeropuerto ¿A poco no parece que Copenhague nos estaba esperando?

Llegué como una hora antes. Yo estaba muy tranquilo viendo a la gente que esperaba a sus seres queridos. Las caras y las expresiones de la gente echaban a volar mi imaginación. Me imaginaba la vida de la gente que esperaba y de aquell@s que arribaban: un empresario en una visita rápida de negocios, una novia enamorada esperando al soldado danés que llega de Irak, un extranjero confundido buscando la salida del aeropuerto, un marido al que no le da mucho gusto volver a ver a su esposa y regresar a su rutina, etc.

El monitor del aeropuerto anunciaba que el vuelo que yo esperaba había aterrizado. Yo seguía tranquilo viendo a la gente llegar, pero cuando después de unos minutos el monitor anunció que ya se estaban entregando las maletas en la banda giratoria me puse extremadamente emocionado. Me coloqué justo afuera de la puerta por donde llegaba la gente y mis ojos y cerebro escaneaban todos los rostros que salían por esa puerta buscando que alguno coincidiera con mis recuerdos de Idania y Mariana. Sentía que ellas se tardaban. Estaba nervioso. Veía llorar y reír a las personas que recibían a los soldados expatriados y sentía unas ganas muy fuertes de chillar. Con muchos sentimientos y sensaciones mezcladas seguía revisando los rostros de las personas que llegaban. Sentía que se tardaban y me ponía más y más nervioso. Muy nervioso. Todo se disipó cuando reconocí la sonrisa de Idania que me señalaba con el dedo para indicarle a Mariana dónde estaba yo. La reacción de Mariana está grabada en mi memoria: sin dudarlo abrió sus pequeños brazos y me abrazó sin decir ninguna palabra. No eran necesarias. Después de abrazar a mi hija abracé a mi querida esposa y le dije al oído tres palabras.

Después de recuperarnos del encuentro inicial, comenzamos una plática desorganizada (sólo Idania y yo, porque Mariana estaba muy chiveada conmigo y no hablaba) en la que mezclábamos el relato del viaje de ellas con mis explicaciones turísticas sobre Dinamarca. Así abordamos el metro que nos llevaría del aeropuerto al barrio de Amager donde se encuentra nuestro nuevo departamento. Al bajar del metro retomé mis explicaciones turísticas porque para ser sincero, me siento muy orgulloso del lugar a donde he traído a Idania y Mariana. Les explicaba sobre el metro, sobre los edificios, sobre las bicicletas, sobre los negocios, sobre la vida en Dinamarca.

Batallamos un poco cargando con las maletas (para no perder la costumbre una se averió), pero finalmente llegamos al departamento (del cual también me siento muy orgulloso). Lo primero que les mostré al entrar al edificio fue nuestro buzón con los nombres de los integrantes de la familia Sánchez López grabados en él. Subimos al tercer piso y entramos al departamento.

Con excepción de la del baño, yo dejé todas las puertas cerradas y le pedí a Mariana, quién estaba ansiosa por ver su cuarto, que seleccionara la puerta que deseaba abrir para ver qué había adentro. Abrió la primera y era la cocina; la segunda era su cuarto y la tercera el cuarto de sus padres. Esa noche comenzamos a desempacar, platicamos, y celebramos con luz de velas y vino (jugo para Mariana).

Los siguientes tres días anduvimos turisteando por la ciudad, ya que para el cuarto día tendría que irme a Sæby y las dejaría solas por 4 días. En mi opinión una de las cosas más impactantes para Idania fue la visita a la playa Amager Strand. Caminamos desde nuestro departamento para visitar la playa en la noche. Le dije a Idania: “¿Ves aquellas torres iluminadas? es el puente que vimos en el Discovery Channel…¿Y ves esas luces de allá? Es Suecia” Idania estaba impactada. Mariana y yo la dejamos sola un momento en la orilla de la playa. Fue un momento de reflexión para ella. Cuando se reunió con nosotros me dijo: “Si fuera necesario no me iría de aquí”. Su frase me dejó pensativo.

El domingo 4 de noviembre cerca de la media noche salí de la casa para tomar el tren a Sæby. A Idania le dejé un pase para que viajaran en el transporte público y Mariana me pidió que le trajera unos bombones. Así comencé a caminar en la fría noche pensando en mi carrera académica y en mi adorada familia.

Mario Sánchez Aguilar

Carmen Sánchez

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Este es un episodio especial, porque habla de una persona especial: el papá de mi papá.

Mi abuelo se llama José Carmen Sánchez Contreras. Él es de Guanajuato. Tiene alrededor de 85 años. Es agricultor, pero sabe de animales; la ultima vez que fui a su casa había borregos, cerdos, gallinas, guajolotes además de los domésticos como perros y gatos.

Su casa es grande; enorme si la comparo con el tamaño de una casa común de ciudad. No toda está construida, es decir, hay espacios abiertos donde se estacionan los autos, donde están los corrales, donde se almacena pastura, donde hay jardín y árboles, donde se lava la ropa…

Sobre la parte que está construida, mi abuelo alguna vez me contó que no siempre fue como yo la conozco. Hubo una construcción original que él terminó, pero una vez que se concluyó no le gustó el resultado final, así que la tiró y la volvió a construir. Pasados los años volvió a hacer lo mismo. Parece que eran tiempos de abundancia.

De relatos como el anterior está lleno y rodeado mi abuelo. Y por más que me esforzara, no podría contarlos como él lo hace. Imposible imitar su ritmo y su simpatía. Además, a diferencia de como sucede con otras personas de experiencia como él, es difícil que te repita uno de sus relatos. Este es uno de los motivos por los que realmente disfruto platicar con él.

Dije que mi abuelo está rodeado de relatos porque además de los que él personalmente cuenta, hay otros que narran las personas cercanas a él, como sus hijos e hijas, sus nietos y nietas, la gente de su pueblo y de otras comunidades. Sobre él he escuchado que la gente platica ocurrencias, logros, hazañas, problemas que experimentó, etc. Algunas de estas historias son tan fantásticas que rayan en la categoría de leyenda; otras revelan una parte de mi abuelo que no he conocido y que nunca he tenido el valor de preguntarle sin son ciertas…En fin, el punto es que si una persona ha generado esta huella en la memoria colectiva de una región del país, es porque él es realmente alguien especial.

Desde que me acuerdo, mi abuelo ha sido un hombre con un estatus social alto. Un hombre respetado. Por ejemplo, recuerdo que cuando éramos niños, yo y mi querida hermana Alejandra estudiábamos la primaria en el Colegio Guadalupe Victoria de Salvatierra, Guanajuato. Todos los días, para ir y regresar del colegio, teníamos que tomar el camión llamado “urbano” que de urbano no tenía nada porque iba de pueblo en pueblo.

Supongo que por ser el hermano mayor mi mamá me daba el dinero de ambos para los camiones y para gastar a la hora del recreo. Lo que nos daba nuestra querida madre se consumía principalmente en dulces y sólo reservaba el dinero para el pasaje de regreso.

No recuerdo los detalles (a lo mejor lo quiero borrar de mi memoria), pero un día de esos vi cómo la moneda para nuestro pasaje rodaba angustiosamente por en medio del patio escolar hasta depositarse en el fondo de una alcantarilla de donde nunca regresó.

A estas alturas de mi vida ya había aprendido lo desagradable que era pedir dinero; además, mis compañeros de aula eran unos ricos de pueblo ojetes de los que no se podía esperar mucha camaradería o solidaridad. Esta situación me hizo tomar una decisión y comunicársela a mi hermana: Alex, hoy nos vamos a ir caminando a la casa.

No recuerdo si Alejandra me cuestionó u objetó, solo tengo la imagen de dos niños con sus uniformes y útiles escolares, recorriendo bajo el sol esos kilómetros de carretera.

Pasamos junto a una parcela donde trabajaban algunos campesinos. El patrón de éstos nos detuvo para conocer el motivo de nuestra marcha. Le expliqué brevemente lo sucedido y al terminar me preguntó quién era mi papá. Yo no le dije quién era mi papá, directamente le comuniqué quién era mi abuelo. En ese momento el señor me pidió que detuviéramos nuestro andar, y cuando pasó el siguiente urbano lo detuvo, y le dijo al chofer: “Lleva a estos niños a San Pedro, son nietos de Don Carmelo Sánchez”. Acto seguido pagó nuestros pasajes y nos despidió.

La influencia de mi abuelo no sólo fue capaz de costear ese pasaje en el urbano. Mi abuelo abrió muchas puertas y oportunidades para sus hijos e hijas. Siempre supo relacionarse y ganarse el respeto de políticos y otras personas influyentes y poderosas. Probablemente le ayudó el hecho de que es inteligente, carismático y trabajador.

Yo no necesito seguir las recomendaciones del “Arte de la Guerra” de Sun Tzu si tengo los consejos y experiencias de mi abuelo. Mi abuelo ha vivido muchas situaciones a lo largo de su vida y las comparte. Ha vivido en tiempos donde las cosas no se dialogaban, se arreglaban a base de balazos o machete; ha vivido en la abundancia, ha caído y se ha vuelto a levantar (de hecho dice que es más fácil la segunda vez porque ya conoces el camino…); ha experimentado de cerca la vida y la muerte, ha sido trabajador y patrón; sabe incluso lo que es ser bisabuelo, y ha viajado fuera de su país.

Sobre su experiencia en el extranjero, en Dinamarca recuerdo frecuentemente una historia que escuché de mi tía María de los Ángeles. A su regreso de Estados Unidos le preguntaron a mi abuelo si había traído dinero. Él dijo que no, y agregó: “Pero traje ideas. Vi cómo vive la gente, cómo se viste, cómo come. Eso es más valioso”. Yo también voy a llevar ideas de Dinamarca a México.

Las enseñanzas de mi abuelo no sólo se transmiten de forma oral. Él es un hombre que predica con el ejemplo. Mediante su activismo yo he aprendido el aprecio al trabajo, el valor de la educación y el amor a la libertad.

Ya lo dije pero lo repito: mi abuelo es un hombre trabajador. Siempre está activo trabajando sus tierras, atendiendo sus plantas y animales. Creando proyectos y desarrollándolos. La última vez que lo miré fuimos a ver uno de sus proyectos más simbólicos: sus plantíos de agave azul. Para mi representan innovación, trabajo, paciencia y perseverancia.

Yo creo que una de las cosas más apreciadas por mi abuelo es la educación. A pesar de su origen campesino mi abuelo brindó educación universitaria a todos sus hijos e hijas (yo he conocido a 10). La gran mayoría de ellos tomó la oportunidad. Un recuerdo grabado en mi memoria y que me inspira es su certificado de primaria colgado en la pared de la estancia de su casa. No conozco el dato exacto pero probablemente la estudió cuando su edad rondaba los 70 años. Con un ejemplo como ese ¿qué pretexto puedo poner para no acabar mi Doctorado? Alguna vez me explicó por qué era más importante heredarle a tus hijos una educación que dinero. Son palabras que nunca olvidaré.

Mi abuelo ama ser libre. Nomás te descuidas y ya no lo vez en su casa. Va de un lugar a otro. Es tan inspirador verlo manejando su camioneta del año. Ojalá pueda hacer lo mismo a su edad.

Otra de las cosas que admiro de mi abuelo e intento aprender es el ser un caballero. Esa es la imagen que con sus actos, con su manera de tratar a las personas, con su manera de conducirse, ha construido en mí.

Mi abuelo es una parte muy importante de mi identidad ideológica.

No pude despedirme de mi abuelo antes de venirme a Dinamarca. Para mi sorpresa se había ido a un retiro espiritual. Una faceta de su personalidad desconocida para mí. Sin embargo me grabó un mensaje en video que vi en el camino a Londres. Siguiendo las recomendaciones del video le escribí una carta que no sé si recibió. Después me enteré de que leía mi blog y fue que decidí dedicarle este capítulo.

Abuelo, quiero que sepas que estoy bien. Ahora tengo un lugar para vivir y ofrecerle a mi familia que se reunirá conmigo muy pronto. Estoy aprendiendo muchas cosas no sólo en la Universidad sino también afuera de ella. Poco a poco me he ido ganando el respeto y la amistad de las personas que me rodean. Espero el momento de reunirnos para platicar nuevamente y mostrarte mi grado de Doctor. Gracias por todo. Te quiero.

Mario Sánchez Aguilar
Copenhague, Dinamarca
Octubre de 2007

 

Meklenborggade 3

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Nicoletta Gnan ya me dice “Lucky Mario” y yo les respondo a mis colegas europeos que yo creo que me voy a morir pronto porque antes y después de la solución de mi situación administrativa en RUC he tenido una racha de buena suerte que se ha visto reflejada en varios eventos. Desde cosas pequeñas como estar exento del pago de 70 euros para nuestro próximo examen de danés, sólo por no ser ciudadano de la Unión Europea; o hasta situaciones más significativas como el suceso del que quiero platicar hoy.

Para este mes, ya teníamos planeado mudarnos Per y yo a su anterior departamento cuando se lo entregaran después de un proceso de remodelación que duró más de tres años. Esta es una práctica común en Dinamarca: para propiciar que la ciudad se mantenga bonita, los edificios de oficinas y departamentos deben ser remodelados cada cierto tiempo. Son remodeladas a fondo (cambio de piso, de muebles de baño, de instalaciones, etc.) que se financian con dinero del gobierno y de asociaciones privadas. El gobierno también te consigue un nuevo lugar para vivir durante el periodo de remodelación y se encarga de tu mudanza de ida y de regreso a tu departamento de origen.

Como las remodelaciones duran tanto, hay gente que ya no regresa por diferentes motivos (algunos encuentran otro lugar, otros se mueren, etc.). Entonces algunas veces hay espacios disponibles. Mi querido amigo Per habló con la administración del edificio remodelado y les contó de mí, diciendo que para ayudarme en el proceso de integración a la sociedad danesa sería una buena idea darme un lugar en el edificio de departamentos donde está el suyo, y de esa manera me independizo pero cuento con su ayuda de vecino por si alguna cosa se me atora. El punto es que le hicieron caso lo cual es increíble…¿Por qué? Porque la asignación de departamentos en Copenhague se hace mediante listas de espera, en las que te anotas y esperas tu turno hasta que uno de esos bonitos departamentos daneses se desocupa para que puedas entrar tú. ¡La espera puede durar desde meses hasta lustros!

Cuando me llegó la oferta por email no lo podía creer, y cuando lo vi personalmente menos lo creía. Es un hermoso departamento completamente renovado, en el tercer piso, con piso de madera, calefacción, muy iluminado y muy céntrico. Está en el bonito barrio de Amager a 5 cuadras del metro Amagerbro (que en 10 minutos me lleva al centro), y a unas 5 cuadras de la playa Amager Strand desde donde puedo ver el puente Øresundsbroen y si está despejado hasta se alcanza a ver la orilla de Suecia.

A pesar de que mis amigos me dicen que el departamento está barato, para mi fue una mentada de madre pagar medio año por adelantado, más lo que queda de octubre. Un dineral. Afortunadamente todavía tenía dinero de la beca Alban y hubo un compa mexicano que me prestó la mitad de ese dinero. Como dice el corrido “…no puedo decir su nombre” pero más que nada porque otros se van a lanzar a pedirle también. Solamente quiero decirle a nombre mío y de mi familia: ¡muchísimas gracias!

Ya que ando en el tema de las ayudadas, debo decir que me he sorprendido agradablemente de la reacción de mis compas europeos. Ni mi familia son, ni mis paisanos, ni nada, y sin un centavo de por medio han surgido voces como: “Yo te regalo unos platos”, “yo te presto una cama”, “yo te ayudo a cargar”, “yo te acompaño a comprar tu refri”, “yo te ayudo a contratar los servicios”… Tak for det!

Ayer me dieron las llaves del departamento, y ayer mismo les di la sorpresa a Mariana e Idania. Nunca voy a olvidar la reacción de cada una de ellas. Las amo. Ya hasta mandé grabar nuestros nombres: a falta de penca de maguey, aunque sea en el buzón para las cartas. Y hablando de cartas, esta será mi nueva dirección particular:

Meklenborggade 3, 3.th.
2300, København S
Danmark

Tenía razón Avenilde cuando desde París me dijo: “Cuando te acuerdas ya tienes tu visa y un departamento para vivir…”

Ando medio atareado haciendo preparativos porque el viernes nos vamos de este departamento. Sé que Idania anda igual haciendo lo correspondiente en México. Ya merito…

Mario

Ya no necesitaba azúcar

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El miércoles 3 de octubre mi asesor Morten Blomhøj me invitó a formar parte de la tripulación que zarparía el viernes 5 de octubre en una embarcación del museo de las naves vikingas de Roskilde. El motivo del viaje era agasajar a la Dr. Gloria Stillman que se encuentra de visita en nuestro departamento el IMFUFA, y que en la segunda mitad de octubre regresará a Australia. Según Morten no se puede ir sin vivir la experiencia vikinga.

Llegó el viernes y era ideal para esa actividad marítima, había un cielo despejado y sol. Sin embargo cuando me encontré a Morten en el pasillo venía con cara de preocupado-agüitado. Su esposa le acababa de llamar para pedirle ayuda porque se había inundado el sótano de su casa. Sin nuestro capitán (y además el que iba a pagar) el viaje se canceló. Ya no me quedó más que pedirle los documentos firmados que tengo que enviar al IPN para mi primer reporte semestral de actividades. Me entregó los que había firmado él y me dijo que Mogens Niss tenía algunos comentarios sobre el documento que debía firmar. Inmediatamente fui con Mogens y me pidió que lo habláramos después del lunch, que eran sólo unos pequeños detalles.

En el lunch Mogens Niss sugirió que como se había cancelado nuestra excursión, a lo mejor podíamos ir a navegar al sótano de Morten.

El documento que tiene que firmar Mogens Niss es una constancia de que estoy oficialmente inscrito en la Universidad de Roskilde (RUC) como estudiante de Doctorado; cosa que aunque parezca increíble no había sucedido después de 5 meses desde mi llegada a RUC. Pura ineptitud burocrática.

Mogens fue al grano y me dijo que no podía firmar la constancia porque lo que ahí se decía (que estaba oficialmente inscrito) no era verdad y que él se podría meter en problemas; pero también me dijo que mi situación no podía seguir así y que por lo tanto había hablado con el Vicerrector de RUC, que es su amigo, para pedirle una solución inmediata. Mogens estaba muy confiado en que después de esa acción todo se arreglaría muy pronto. Me pidió que esperara para enviar los documentos al IPN. Terminé nuestra charla invitándolo a participar en nuestro podcast de matemática educativa (a lo cual aceptó); y él cerró preguntándome si conocía a Ruth Rodríguez, una colega mexicana que va a defender su tesis de Doctorado en Grenoble, Francia y donde Mogens participará como oponente. Buena onda Don Mogens Niss.

Así, regresé pateando un bote a mi cubículo sin paseo vikingo ni documentos para el Poli. Entonces decidí animarme con un poco de sol y azúcar, y fui a comprarme un pan danés a la cafetería de RUC pero al llegar al lugar vino otra desilusión: no me acordaba que los viernes cierran temprano. Regresé y tomé rumbo hacia una pequeña tienda que hay por la estación de tren Trekroner para conseguir mi dosis de azúcar.

De regreso y antes de entrar al IMFUFA, Elin Emborg, la secretaria de Mogens Niss, abrió la ventana de su oficina para darme una noticia fabulosa. Le habían llamado de la administración central de RUC disculpándose por el retardo en el proceso (Elin estuvo intentando estos 5 meses arreglar mi situación), y diciéndole que todo había sido un error. Al parecer el vicerrector los llamó directamente y les jaló el mecate. Le dije a Elin que parecia una solución muy al estilo mexicano: había que hablar con “el de arriba” para echar andar la maquinaria.

Pero esta no era la mejor parte de la noticia. Al preguntarle a Elin cómo había quedado mi situación económica con RUC (porque hace tiempo ella me había dicho que Mogens estaba tratando de conseguirme un descuento con la “colegiatura” que tengo que pagar a RUC), ¡me dijo que no tendría que pagar nada de mi bolsa! ¡RUC se había conformado con el pago parcial que les hace la Unión Europea! Eso significa que puedo usar el dinero que recibo de mi beca para lo que originalmente estaba planeado: para mis gastos de vida en Dinamarca.

Ya no necesitaba azúcar. Los billetes suben más el ánimo que la glucosa. De repente se esfumaron preocupaciones y aparecieron nuevas esperanzas y proyectos. Luego, luego le platiqué a Javier Lezama quien ha seguido y apoyado incondicionalmente mi proyecto. Ahora quiero escuchar la reacción de Idania, esa reacción que tiene cuando escucha cosas que la emocionan.

Mario Sánchez Aguilar

Årsfest 2007

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Lo entiendo. Que después de leer este y el anterior capítulo de mi blog piensen que ando en Europa en “Los Pasos De López” como dijera Jorge Ibargüengoitia. Ya he recibido dos comentarios en esa dirección, pero la verdad es que no es así, sólo me gusta socializar con estos europeos cuando de socializar se trata.

En esta ocasión compartimos el Årsfest que se traduce como “La fiesta del año”, y que anualmente se celebra en la Universidad de Roskilde. Antes de iniciar con mi descripción del evento, invito al lector que no se quede en una interpretación superficial (algo como “que fiesteros y borrachos son”), sino que reflexione en que este tipo de eventos de alguna manera reflejan la concepción de “Universidad” que existe en la sui géneris Universidad de Roskilde (RUC) y en general en la sociedad danesa.

El Årsfest se remonta casi a los inicios de RUC: se celebra desde 1976. Se puede decir que es una celebración de los estudiantes, organizada por ellos mismos, y que cuenta con el apoyo de las autoridades universitarias. Lean por ejemplo la siguiente cita de Henrik Thorsen, autoridad académica de RUC y consultor del Årsfest desde 1984:

“La fiesta anual y todo el ambiente alrededor de ella tiene una gran y positiva importancia para RUC. Es una fiesta que es largamente esperada y que crea un alto grado de interdependencia compartida. La fiesta anual está anárquicamente marcada, pero con un orden sensato, que da a la fiesta su atmósfera impredecible e imaginativa, lo cual es parte de sus muchas características…”

La entrada al Årsfest es gratuita para los estudiantes de RUC y si eres externo a la Universidad puedes ser “invitado” por alguno de los estudiantes de RUC (cada estudiante puede invitar a un máximo de 5 personas), y para entrar debes pagar un boleto con valor aproximado de 10 dólares americanos. La Universidad es cercada con mallas de alambre y cada una de las entradas es custodiada por estudiantes voluntarios y personal de seguridad. Es una fiesta atendida por aproximadamente 5,000 personas.

El día del festejo, las clases se suspenden después de las 2:00 p.m, y entonces la gente empieza a relajarse y celebrar en cada uno de los departamentos (el de ciencias, el de humanidades, etc.); estos festejos locales usualmente incluyen una comida o cena que comparten los profesores y estudiantes de cada departamento. Por motivos de seguridad y protección de las instalaciones, los festejos locales deben concluir a las 11:00 p.m, para posteriormente reunirse a la celebración general localizada en las áreas comunes de RUC. Por toda la Universidad se colocan carpas “temáticas” para continuar la celebración después de las 11:00 p.m. En cada una de estas carpas se toca diferente tipo de música y cuentan con bares y baños. La idea es que puedes andar de carpa en carpa festejando o establecerte en algún lugar.

La municipalidad también contribuye con el festejo: hay corridas especiales de trenes y autobuses hacia Copenhague y en la dirección opuesta durante toda la noche y madrugada.

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También hay una celebración VIP. Comienza con una ceremonia en el auditorio principal de RUC presidida por el Rector Poul Holm donde se entregan reconocimientos a estudiantes y profesores destacados. Al finalizar hay una cena atendida por la crema y nata de RUC.

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Regresando al festejo proletario dentro de los departamentos, quiero agregar que en algunos de éstos se acostumbra tener un “tema” para la celebración. El IMFUFA es uno de esos departamentos que celebra temáticamente, y como la celebración dentro del IMFUFA fue mi experiencia más cercana en este Årsfest, quiero describir como se dieron las cosas en este espacio:

La celebración se autogestiona y como ya mencioné, es una celebración de los estudiantes. Aquí hago un paréntesis para aclarar que en el sistema educativo danés los estudiantes de Doctorado tenemos un status distinto al que hay por ejemplo en México: no somos estudiantes. Somos empleados de la Universidad para hacer investigación. Junto con los Doctores y Posdoctorantes, integramos el staff de investigadores del Departamento. Esta aclaración me es útil para decir ahora que la fiesta dentro del departamento es gestionada por los estudiantes de Maestría en física y/o matemáticas. Los de licenciatura tienen su festejo propio en el edificio de Estudios Básicos en Ciencia donde están mezclados físicos, biólogos, matemáticos y químicos. Así, los estudiantes cobran (hay que pagar 14 dólares de cooperación para la cena y aparte pagar las bebidas alcohólicas que consumas), cocinan, deciden el tema de la fiesta y el rol de cada uno de los asistentes.

El rol que cada uno cubre en la fiesta es doble: debes representar el personaje que los estudiantes te asignan de acuerdo a la temática, y debes cooperar con el desarrollo de la celebración. Por ejemplo, este año el tema fue “La celebración danesa de año nuevo” y algunos de los personajes asignados fueron: el dulce, el cohete (pirotécnico), la serpentina, el pastel, la Reina Margrethe II (cada año nuevo da un discurso al pueblo danés a través de la televisión), los embajadores, etc. Los roles en el marco del desarrollo de la fiesta eran por ejemplo: atender el bar, lavar los trastes, preparar las mesas y sillas, encargarse de la música, amenizar con algún show, etc. En mi caso, yo representé al Embajador de Kazajstán y en la parte operativa era integrante del equipo que recogía los platos entre cada uno de los tiempos de la cena. En la foto de inicio de este capítulo del blog pueden verme en una reunión diplomática con la Reina Margrethe II de Dinamarca y el Embajador Danés; y en la siguiente me acompaña el cohete-condón. También incluyo una imagen del dulce y la serpentina.

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Los estudiantes comenzaron a cocinar temprano. Quizás antes de las 2:00 p.m. Otros preparaban sus disfraces y/o comenzaban a beber cerveza. Oficialmente nuestra celebración dio inicio a las 5:00 p.m. con el discurso de la Reina. Posteriormente nos sentamos en mesas que eran presididas por cada uno de los embajadores y entonces los estudiantes hicieron el anuncio oficial del menú. Éste consistió en una entrada de camarones y caviar, seguida por cordero asado con ensalada y papa al horno, y cerrando con un rico pastel de chocolate. Al finalizar la cena el cohete-condón hizo una evaluación culinaria de la producción de los estudiantes, finalizando con un discurso de agradecimiento al que todos nos sumamos con una carga de aplausos.

Después de la cena siguió la celebración. Eran como las 8:30 de la noche. Empezaron las charlas entre grupos, otros bailaban, algunos de los que fueron invitados a la cena VIP se integraron a la fiesta. A través de los cristales del departamento podías ver el flujo constante de jóvenes que ingresaban a la Universidad a través del control de seguridad. Buen ambiente.

Yo pisteaba, platicaba, practicaba con los que ya borrachos les da por ejercitar las frases que conocen en español, bailaba. La fiesta transcurrió ambientada pero en calma; sólo sucesos menores como los siguientes:

Nota: Por respeto a los protagonistas de las historias se omitirán sus nombres.

a. Un profesor ya borracho le dio por bailar, y durante la ejecución de un paso de alto nivel de dificultad, se fue a estrellar a la escenografía donde la Reina emitió su discurso. Se abrió la frente pero por fortuna fue inmediatamente auxiliado por un grupo de festejadores con alma de socorristas. El profesor apareció con vida el siguiente lunes con un parche en la frente.

b. Un estudiante y su asesor estaban platicando afuera del departamento. Era una acalorado diálogo académico que culminó con una vomitada del asesor entre los pies de ambos interlocutores. El estudiante interpretó esta acción como un desacuerdo en las posturas teóricas de uno y otro.

Si le seguimos escarbando seguramente encontraríamos más historias como esas o muchísimo más escabrosas. No es mi intención hacerlo.

Yo, acompañado de algunos de mis amigos me retiré de la fiesta como a la 1:00 de la mañana. Llegamos a Copenhague antes de las 2 y como ya no alcancé el servicio del Metro me dispuse a caminar desde Nørreport hasta mi casa en Amager. Era una noche templada y animada. Mucha gente caminaba y celebraba. Recorrí algunos de los lugares que conocí durante mis dos primeros días en Copenhague. Las cosas se ven muy diferentes ahora. Como alguna vez dijera el buen Masaaki Fujino: “Este es mi barrio”.

Mario Sánchez Aguilar

Seminario IMFUFA en Suecia

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“Eso no es nada, realmente te vas a sorprender cuando vayas a Suecia…” Eso fue lo que me contestó Skipper, un estudiante de Doctorado que está a punto de graduarse, cuando alguna vez le comenté cómo me sorprendía la actitud informal de los investigadores de por acá que casi-casi te exigen que evites decirles “Doctor”.

Este viaje a Suecia es organizado cada año en mi departamento (IMFUFA-NSM) para celebrar un Seminario en el que se discuten asuntos o problemáticas inherentes al Departamento. Cada año el Seminario tiene un tema a discutir y este año se tituló “IMFUFAs studentermiljø”, algo así como “El ambiente de los estudiantes en IMFUFA”.

La asistencia al Seminario es de carácter voluntario. El transporte no te cuesta nada, y sólo tienes que pagar tu comida y tus bebidas a precios muy económicos (“económico” en el contexto danés). Cada uno pagamos aproximadamente 470 pesos mexicanos por la comida de dos días; respecto a las bebidas, tanto la cerveza (nacional o importada) como los refrescos 12 pesos, una botella de vino 70 pesos, una malteada de chocolate de un litro (muy popular en Dinamarca) 32 pesos y el agua gratis.

Con base en el número de personas que se inscriben al Seminario se constituyen equipos. Cada uno de estos equipos está a cargo de cierta labor durante el seminario: algunos hacen la cena, otros el desayuno, otros limpian el piso, otros lavan los trastes, otros preparan el sauna, etc. Yo estuve en un equipo vital para el funcionamiento del Seminario: el que se encargó del bar.

Así, un camión de pasajeros nos recogió en el Departamento y de ahí nos dirigimos a un centro comercial en Copenhague donde algunos de los equipos nos bajamos a realizar compras relativas a nuestra labor en el Seminario. En el caso de mi equipo, teníamos que decidir qué tipo de bebidas comprar de tal manera que satisficieran los paladares de los consumidores y suministraran los niveles de alcohol, azúcar y cafeína requeridos para el correcto desarrollo del Seminario. Todo esto limitado por un presupuesto de aproximadamente 8,000 pesos mexicanos. Digamos que es un problema de matemática aplicada.

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Después de las compras continuamos nuestro camino a Suecia usando el puente Øresundsbroen. Fue muy emocionante circular por ahí después de haber visto el proceso de construcción en el Discovery Channel. Entras a un túnel que corre por debajo del mar, luego sales a la superficie a una isla artificial para de ahí tomar el puente que desemboca en la ciudad sueca de Malmö. Fantástico.

Fue un viaje de aproximadamente 3 horas hasta llegar a la zona boscosa de Brännerbygden. Ahí se encuentra Det gule hus (La casa amarilla), cuyo dueño es el profesor Jens Højgaard Jensens y quien es el anfitrión del evento. Por algún momento me llegaban reminiscencias de las instalaciones Cantoral-Farfán en Cuernavaca pero el concepto de Det gule hus es más primitivo. Con decirles que no hay regaderas (el agua se saca de un pozo), el baño es una tabla con tres hoyos (por si quieres echarte una caca grupal como ya ha sugerido Polo Polo) y el sauna se alimenta con madera del bosque. En el interior la casa es grande, y los cuartos se distribuyen según la conformación de los equipos, es decir, un cuarto para cada equipo. Algunos deciden dormir afuera de la casa en sus tiendas de campaña.

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Al llegar, los equipos se ponen a trabajar. Resultó que la tarea de mi equipo fue muy fácil, ya que sólo tuvimos que agrupar las bebidas en un cuarto cerca de la cocina, y Martin Niss implementó el mismo sistema de control que tenemos en la bodeguita del IMFUFA: una lista con los asistentes al seminario (en renglones) y los productos y sus precios (en columnas); de esta manera cada quién se despacha solo y se encarga de honestamente anotar una rayita en la intersección de su nombre con el producto que tomó. Un sistema que como dice mi tía Esther no funcionaría en México porque una de dos: o andarías bien borracho y tu nombre no tendría rayitas, o andarías bien borracho y algún vecino de lista estaría sobrio y como tigre con hartas rayas. Al final del día nomás hacíamos “cortes de caja” para hacer las cuentas finales individuales y cobrar.

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La inauguración del evento la hizo Jens Højgaard Jensens. Nos repartieron una hoja que contenía los años en que se ha celebrado el Seminario, los tópicos que se han abordado en cada uno de ellos y una gráfica con el número de asistentes para cada año. Hasta ese momento me di cuenta de lo importante que era el evento para la comunidad: el primer Seminario se realizó en 1979 y mi asesor Morten Blomhøj en un tono un poco nostálgico (así lo sentí) me señaló en la lista el año 1984 y me dijo que fue el primer Seminario que él atendió cuando estudiaba su maestría. Yo le contesté que en ese entonces yo era un niño jugando.

Este año el Seminario fue atendido por 45 personas (físic@s y matem@tic@s), entre las que se encontraban estudiantes de licenciatura, de maestría, de doctorado, un posdoctor, profesores asociados y titulares, y un profesor emérito. La mecánica del Seminario era tener discusiones en pequeños grupos (sobre el tópico del seminario), para posteriormente reunirnos todos y volcar las opiniones de cada uno de esos pequeños grupos y hacer una discusión grupal. Todos participamos en dos de esos pequeños grupos, el heterogéneo y el homogéneo. En mi caso, el grupo heterogéneo estuvo integrado por un profesor asociado, dos estudiantes de maestría y un estudiante de doctorado (yo). El homogéneo estuvo integrado por los tres estudiantes de doctorado extranjeros (Nicoletta, Claudio y yo).

Desde el punto de vista de los estudiantes, la parte positiva de la discusión es que pudiste expresar tu sentir como tal (qué no te gusta, qué necesitas…) y ser escuchado por la comunidad del departamento. Los extranjeros pedimos un poco de consideración con el idioma, es decir, sería fabuloso si pudiéramos recibir más información referente al departamento, en inglés.

Creo que ya lo he dicho de varias maneras en este blog, pero el ambiente académico danés es muy informal; para dar otro ejemplo, en estas discusiones grupales muchas personas están tomando alcohol.

Las discusiones están alternadas por descansos de una o dos horas en las que puedes jugar fútbol, leer un libro, dar una caminata, dormir, etc, etc. En mis descansos, aprendí un nuevo juego de baraja (Casino), dormí, tuve una agradable caminata cultural con Elin Emborg, Mogens Niss y Martin Niss, en la que Mogens nos contaba historias o detalles de los lugares que íbamos recorriendo.

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Una de las actividades de la que me gustaría dar más detalles porque da cuenta de la cultura nórdica (aunque dos compas del CICATA que conozco luego-luego se van a persignar) es la de correr: resulta que en el Seminario estábamos presentes los titulares del equipo de corredores del IMFUFA y entonces decidimos correr por el bosque. Aunque Albena Nielsen estaba presente, ella prefirió quedarse y creo que tengo una idea del por qué (leer más adelante). Nuestro equipo fue engrosado con la adición de mi asesor Morten Blomhøj y un estudiante de maestría llamado Jørn o algo así…

El plan fue correr alrededor del lago y de regreso darnos un chapuzón en el mismo debido a la ausencia de regaderas. Las condiciones para correr eran muy buenas: ni frío ni calor, aire limpio y fresco, superficie suave. Creo que corrimos una media hora y regresamos al lago a bañarnos. El asunto está en que de acuerdo a los cánones nórdicos, uno se debe meter desnudo al agua helada. Mis compañeritos estaban muy sorprendidos (más tarde en la cena lo confesaron) por el hecho de que sin titubear me introduje y me sumergí en el lago como todo un vikingo. No sabían que ya tenía el antecedente de Islandia (ver blog, 11 de junio 2007, “Islandia”). Lo que no puedo negar es lo diferente que era estar todos encuerados cotorreando, incluyendo a mi asesor. Después le comenté a Martin Niss que no creo que una situación como esa se diera en México. Me acordé del ejemplo que usó Cantoral en alguno de sus discursos: algo así como “usar falda si estuvieras entre escoceses”. Más tarde platicando y bromeando en la cena sobre la experiencia del lago concluimos que si en tres años no acredito el grado de Doctor, por lo menos me otorgarían el de vikingo.

La última noche del Seminario en Det gule hus es la mas esperada. Hay una cena deliciosa, se socializa y se toma alcohol pero ahora sí en serio. Dijeron los nombres de los platillos que nos dieron, pero como fue en danés no entendí nada; empezamos con un pescado blanco sobre un pan blanco, con algunas hojitas verdes y espárragos; y de segundo plato comimos cordero con papas asadas y tres diferentes ensaladas. Afortunadamente estaba sentado junto Albena y en frente de mi asesor Morten quienes se encargaban de llenar mi copa de vino cada que ésta se vaciaba.

Después de la cena vino el show. Fue otro evento impresionante para mí. ¿Puedes imaginar a un profesor emérito, a dos investigadores con reconocimiento internacional, y a otros profesores y estudiantes haciendo una representación cómica para los asistentes? Increíble pero los IMFUFAers lo hicieron. Digo increíble porque nuevamente no me puedo imaginar una situación así en México. Probablemente algunas personas podrían pensar que están perdiendo respeto o estatus.

Lo que he leído, me han dicho y estoy comenzando a entender, es que los nórdicos en general soy medios “fríos” en el trato humano. Sin embargo, construyen círculos sociales en los que se comportan de manera muy cálida, abierta, liberal y desinhibida. La bronca es que no es fácil que te acepten en esos círculos, menos como extranjero. Alguna vez Jens Højgaard me dijo que era una especie de provincianismo. Así, cuando me invitaron a participar en el show, no los desairé; les brindé un bonito discurso en español que les arrancó risas y aplausos.

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Después de la representación mi asesor Morten entonó algunos narcocorridos (“la fuga del Chapo” y “el 24”, pero en danés) y posteriormente, sin más compromisos por delante, nos dedicamos a pistear. Pero no fue cualquier borrachera estática: platicábamos, bailábamos, cantábamos, salíamos al bosque a ver las estrellas, caminamos al lago y algunos gatearon de regreso…hasta eso muy moviditos y animados estos daneses.

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Otro dato interesante es que así como los pamboleros cantan en el estadio, así los daneses tienen sus cánticos para decir “skøl” (salud):

Al otro día ya todos andaban medios serios, tristes y cansados. Unos porque tenían que limpiar, otros porque andaban crudos, otros porque andaban desvelados, otros porque les llegaba la cuenta de lo que habían consumido. Sin embargo, para mí la experiencia resultó muy interesante y reveladora. Skipper tenía razón.

Mario