Un poco de Dinamarca III

 

ADVERTENCIA AL LECTOR: el contenido del siguiente episodio del blog se enfoca en las diferencias culturales entre México y Dinamarca, con especial énfasis en la manera de manejar los residuos generados al limpiarse el culo después de defecar. Dado que el contenido del episodio podría resultar repugnante u ofensivo para algunos de los lectores y lectoras, se incluye esta advertencia previa al inicio del episodio.

 

Hace tiempo que quería escribir este episodio. Está basado en una de mis primeras experiencias en Dinamarca que me hicieron reflexionar sobre las cosas que eran diferentes en Dinamarca (con respecto de México) y el porqué eran diferentes.

Recuerdo aquella tarde de abril de 2007 en la que Elin Emborg me mostraba las instalaciones del Departamento IMFUFA en la Universidad de Roskilde. Fue algo así como: “…aquí está la oficina de Dorthe Vedel, aquí están las impresoras y aquí está el baño”. Entonces yo pregunté algo que se me hizo muy natural en ese momento: ¿baño para estudiantes o para profesores? Elin me volteó a ver raro, como pensando ¿qué clase de pregunta es esa? Ella contestó algo parecido a: “todo mundo puede usarlos, no hay diferenciación entre profesores y estudiantes”.

Por favor entiéndanme. La última vez que fui “estudiante” estuve adscrito al Departamento de Matemática Educativa del Cinvestav en la Ciudad de México. Ahí aprendí que los baños de los profesores y profesoras no eran los mismos que aquellos que usan los estudiantes; los primeros incluso estaban bajo llave (probablemente para evitar la aparición de alguna “caca plebeya” en las instalaciones sanitarias de los profesores). Mucho después entendí que esas diferencias y formalidades entre profesor y estudiante, entre doctor y no-doctor estaban más diluidas en Dinamarca en general, y en el IMFUFA en particular. Pero bueno, este era sólo el inicio de mis reflexiones provocadas por el “toilet”.

Llegó el día de marcar territorio. El día de cagar en un baño del IMFUFA. 

La operación de evacuación fue rápida y exitosa. El proceso de limpieza también se desarrolló sin complicaciones pero, en un principio no fue claro para mi dónde depositar mi papel con caca generado durante el proceso de limpieza posterior a la defecación. Quiero decir que no fue claro porque no había un bote en el suelo, junto al inodoro, como usualmente tenemos en México para almacenar ese tipo de desperdicios. Ya ni siquiera uno pequeño como el que tenía mi ex-compañero de cuarto Per debajo del lavabo. Decidí colocar el papel en un cesto que estaba fijo a la pared, junto al lavabo.

La verdad es que no sé (o no quiero recordar) las veces que repetí la anterior operación con el cesto de papeles fijo a la pared. Pero entré en una especie de shock cuando, después de interactuar un poco más con el modo de vida danés, me di cuenta de que los daneses echaban sus papeles en el inodoro para posteriormente evacuarlos junto con los demás desechos humanos ahí depositados. Hay otra clase de botes o cestos: por ejemplo el pequeño que tenía Per bajo el lavabo (y que ahora yo también tengo en nuestra casa) era para colocar otro tipo de residuos que se generan en cualquier baño doméstico como toallas femeninas, hilo dental, recipientes de shampoo, etc. Lo que más me dio pena es darme cuenta de que el bote fijo a la pared de los baños del IMFUFA era para colocar exclusivamente el papel que usas para secarte las manos después de habértelas lavado…¿Pueden imaginar la cara que pusieron o la sensación que experimentaron aquellas personas del IMFUFA que al momento de depositar su papel húmedo en el cesto se encontraron con mis papeles con caca? ¿Qué clase de persona haría eso?

Como en otras ocasiones, después del suceso vino la reflexión ¿Por qué nosotros (los mexicanos) almacenamos nuestros papeles defecados en un bote? ¿Es algo que tiene que ver con el funcionamiento y estructura de nuestras tuberías y desagües? ¿Acaso construimos un vínculo sentimental con esos papeles (…no te vayas, quédate unos días más)? ¿Es algo relacionado con el reciclaje del papel? ¿Es algo que simplemente aprendimos y nunca cuestionamos?

Aun no tengo respuestas para las anteriores preguntas, pero fue una experiencia muy interesante encontrar esta diferencia cultural. Como la idea que leí en el reciente capítulo de Norma Presmeg sobre el rol de la cultura en la enseñanza y el aprendizaje de las matemáticas, y que ahora parafraseo: cuando uno está inmerso en una cultura, hay interpretaciones del mundo y valores que se vuelven transparentes o invisibles. Es necesario ir a otra cultura, o que alguien de afuera mire la nuestra para comenzar a identificar y a cuestionar esas cosas que son transparentes, “normales” o familiares.

Mario

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