Otra vez solos

Como anuncié, vino mi compadre a Copenhague. Estuvo con nosotros cinco días. Además de su compañía nos trajo regalos y encargos como dulces de chile, mole, souvenirs de España, presentes para mi hija Mariana, libros, etc.

Creo que casi todos nos la pasamos muy bien (‘orita explico lo de “casi todos”…). Básicamente paseé a mi compadre por la ciudad de Copenhague; la única vez que salimos de la ciudad fue para ir a la Universidad de Roskilde. Prácticamente todos los paseos eran en bicicleta, Gabriel usaba la bicicleta de mi esposa Idania.

El clima esos días no fue muy primaveral que digamos, y eso formó parte importante en la experiencia de mi compadre en Copenhague. Por ejemplo, tuvo la oportunidad de ver y jugar con la nieve por primera vez; no les gustó ni a él ni a mi hija Mariana cuando les dije que era momento de dejar la nieve y regresar a casa.

El mal clima y la agreste alimentación de mi compadre, fuertemente cimentada en quesadillas y tacos de canasta, favorecieron que él cayera enfermo durante su paso por Copenhague. Aunque mi compadre incluso se atrevió a señalar a su ahijada como una de las causas de su enfermedad, la verdad creo que sí debí haber mantenido en casa a mi compadre en algunas ocasiones y evitar esos paseos en bici en medio del clima gélido.

Nuestra querida Mariana también se enfermó durante y después de la visita de su padrino (a esto me refiero con el “casi todos nos la pasamos muy bien”). Notamos que andaba más sangrona que de costumbre, pero ahora Idania y yo se lo atribuimos a la enfermedad: tuvo paperas (con fiebre y todos los síntomas involucrados en la enfermedad) y posteriormente agarró una fuerte infección en los ojos contra la que hemos estado luchando las últimas semanas.

La enfermedad de Mariana provocó nuestro primer acercamiento con el sistema público de salud de Dinamarca. Al principio fue un poco complicado encontrar ayuda porque estábamos en vacaciones de semana santa, pero finalmente nos encontramos con nuestro Doctor Peter Navrbjerg. Nuevamente una experiencia inusual: nos dieron una cita y nos atendieron puntualmente, esperamos si acaso 5 minutos. Peter le recetó unas gotas a Mariana (que no le funcionaron), y usando su computadora mandó la receta a una base de datos para que nosotros la recogiéramos; en otras palabras, hora y media después de que tu médico manda la receta a esa base de datos, uno se puede presentar en cualquier farmacia de Copenhague, mostrar su credencial de inscripción al servicio medico y recoger la medicina. Es necesario pagar la medicina por supuesto.

Fue muy desgastante y estresante aplicar las gotas durante varios días a Mariana (ella ponía resistencia) y ver que no funcionaban. Me deprimía muchísimo ver a mi hija con sus ojos enfermos, rojos y tristes. Sentía impotencia.

Después de 6 días de tratamiento contacté nuevamente a Peter Navrbjerg por internet (ahora tengo una cuenta en un sitio web donde puedo consultarlo, reservar una cita médica para mí o mi familia, o solicitarle medicamento). Le dije que el medicamento no había funcionado y él me envió uno nuevo que obtuve de la farmacia siguiendo el procedimiento que ya describí.

No había publicado este capítulo del blog porque estaba esperando cerrarlo con un final feliz. El día 5 de abril Mariana cumplió cuatro años de edad, aunque comenzó a celebrarlo desde el viernes 4 con sus compañeros de kinder. Idania y yo les compramos helado para amenizar la celebración.

Después de tres días de tratamiento con el nuevo medicamento los ojos de Mariana comienzan a recuperarse. Su humor comienza a regresar. Hasta ganas de trabajar me dieron cuando la vi hoy en la mañana.

Mario

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Vamos a tomarnos una pilsner

Después de su estancia en Madrid y París, mi querido compadre Juan Gabriel Molina Zavaleta nos visitará en Copenhague.

Cuando Idania y Mariana lo supieron se alegraron; de hecho cuando le informé a Mariana que le tendría que dejar su cuarto a su padrino Gabriel para que durmiera durante su visita ella me dijo: “no importa porque yo lo amo”. La verdad es que mi compadre ha sabido cultivar el amor de Mariana y también nuestra amistad.

Yo conozco a mi compadre desde que éramos estudiantes de Maestría en el Cinvestav, y aunque nuestra amistad no floreció como tal desde el primer momento, posteriormente nos hicimos compadres y hasta cuñados fuimos.

Gabriel es un hombre que privilegia y respeta valores como la amistad, aunque para mi gusto algunas veces es un poco conservador y persignado….seguramente mi compadre no estará de acuerdo con esta apreciación personal.

Bueno, estamos felices porque mi compadre nos visita; ya hasta he bosquejado un tour y un plan de actividades para él por la bella Copenhague y sus alrededores: los canales de Cristianhavn, la playa de Amager Strand, correr en Amager Fælled, la pusher’s street en Cristiania, Roskilde University, viajar en bicicleta, tomar cerveza en la calle, ver a las güeras…

Lo vamos a estar esperando con los brazos abiertos compadre. ‘Ora si vamos a poder decir: “Este  día me recuerda los atardeceres en Copenhague, vamos a tomarnos una pilsner…”

Mario

Una checa y dos danesas

Creo que nunca me había tardado tanto en actualizar el blog. De hecho debería estar secando la ropa que lavé, pero trataré de escribir rápido…

Han pasado muchas cosas desde la última vez que escribí. Por ejemplo, Mariana no sólo recibió un lugar en el kinder, sino que también nos notificaron que sería gratis. Fue una excelente noticia.

Mariana ingresó al kinder el 16 de enero de 2008; los primeros ocho días fueron los más difíciles. Comenzó muy bien, pero hubo un día que hasta tuvimos que forcejear (muy al estilo de Mariana) la maestra y yo para detener a Mariana en el kinder. Mariana me hacía sentir muy mal, es muy buena para chantajearme.

No. Pero hoy sí que me sentí mal. Me toca llevarla los lunes y cuando llegamos lo recordé de golpe al ver que una mamá dejaba a su hijo vestido de tortuga ninja: hoy hay alguna celebración danesa y los niños van disfrazados de lo que ellos quieran. Ya me lo habían dicho mis colegas en RUC el lunes pasado y le comenté a Idania. Ella me dijo que lo confirmara en la escuela y yo me olvidé por completo…hasta hoy que vi a la tortuga ninja. Me sentí muy pero muy mal cuando Mariana vio a sus compañeros disfrazados y ella con ropas ordinarias. Hoy cuando la recoja voy a disculparme con ella y a darle una explicación. Mejor cambio de tema pa’ no agüitarme más…

Idania ya comenzó sus clases de danés. Va los martes y los jueves tres horas al día. También ha habido cambios en su vida laboral (renuncias, más trabajo) de tal manera que ahora tiene los viernes libres.

Idania y yo hemos tratado de practicar la vida social “indoor”. Invitamos a Cristian y a su familia a desayunar (ellos son amigos de la familia y empleadores de Idania); celebramos el cumpleaños de Per con una cena para él; y el sábado pasado vino también a cenar mi amiga Eva Uhre de RUC (quien habla español). En la lista sigue mi querido amigo Martin Niss y una pareja que tengo en la mira…

Me contactó la oficina de impuestos de Dinamarca. Tengo que presentar algunos documentos para convencerlos de que no me cobren impuestos o no me cobren mucho. Afortunadamente estoy recibiendo el apoyo de mis colegas en Cicata y de la oficina de Alban. Ya veré en qué termina el asunto.

En el plano académico las cosas siguen avanzando: recibí una beca complementaria de la SEP por 300 USD mensuales durante un año; el artículo de investigación que propuse para el congreso ICME de Monterrey fue aceptado y será publicado en la página web; Casio pagará mi viaje al ICME de Monterrey; con ayuda de mi asesor, estoy diseñando un curso sobre modelación matemática para la Maestría del CICATA que me servirá para tomar datos para mi tesis. Mañana haré una pequeña presentación de una parte de ese curso a mis colegas de RUC.

Estoy feliz porque voy a ir a México. Quiero ver a mucha gente, quiero comer, quiero pasear con mi amigo Uffe, quiero ir de compras, quiero llevarle unas cervezas a mi papá.

Mario

El paseito de hoy estuvo bien padre

Ayer sábado fue uno de esos días llenos de sorpresas agradables. De esos que te inyectan alegría y motivación para seguir adelante.

Todo comenzó por la mañana: Mariana y yo ya estábamos despiertos y ella me pidió que le pusiera una película en la computadora; lo hice y posteriormente me vestí para irme a correr. En esas estábamos cuando sonó el timbre. Tomé el interfono para saber quién era y resultó que era el cartero. Abrí la puerta y el cartero subió a nuestro departamento a entregarnos un paquete y una carta. El paquete venía de México y la carta de la municipalidad de Copenhague.

Como era el más grande y llamativo, el envío de México fue el primero que abrí. Éste había sido enviado por mi familia en México y contenía un acta de matrimonio que mi madre tramitó, unas tarjetas navideñas y unos DVD para Mariana con películas infantiles. Si consideran que no tenemos televisión en casa, entonces comprenderán que la llegada de las nuevas películas entusiasmó mucho a la Mariana.

Después me acordé de la carta de la municipalidad y la abrí. La carta contenía cuatro hojas escritas en danés, pero aún con mi limitado danés rápidamente me di cuenta de que se trataba de una noticia fantástica: le habían asignado un lugar a Mariana en uno de los kinder que propusimos. La noticia es sensacional por la velocidad con que se dio la asignación: hace apenas un par de días platicaba al respecto con mi amiga Lærke (colega de RUC) y ella me decía que la espera para recibir un lugar podría extenderse hasta un año o más (una situación similar a la asignación de departamentos); nosotros fuimos el día 2 de enero a solicitar un lugar y cuatro días después lo recibimos. Yo insisto en que Copenhague nos estaba esperando…

Esperamos a que Mariana terminara su película y de acuerdo al procedimiento, fuimos a la oficina postal a enviar nuestra respuesta a la municipalidad de Copenhague diciendo que aceptábamos el lugar. Al parecer como somos pobres, podremos solicitar un descuento en la colegiatura; por ahora tendremos que pagar como 350 dólares al mes. Mañana lunes llamaré por teléfono al kinder para afinar los detalles sobre la entrada de Mariana a su nueva escuela. Fue conmovedor cuando a la hora de la comida, de manera espontánea Mariana le dijo a su madre: “¿sabes qué mami?…Estoy muy feliz porque ya voy a entrar a la escuela”. Idania le contesto: “Y nosotros estamos felices de que tú estés feliz”

En la tarde, Idania me estaba “cubriendo las espaldas” jugando con Mariana para entretenerla mientras yo continuaba con la lectura de un artículo que debo finalizar pronto. De repente Mariana comenzó a gritar “¡papi, papi!” y cuando entró al cuarto donde yo estaba me dijo que toda la calle estaba cubierta de nieve. Juntos nos asomamos por la ventana. Nunca habíamos visto tanta nieve. Sin dudarlo nos vestimos para salir a la nieve. Fue maravilloso jugar con la nieve, ver a los camiones limpiando la nieve del carril de las bicicletas y rociando sal por calles y banquetas. Mariana corría, jugaba y gritaba. Pura felicidad.

Ya a la hora de dormir, acostada en su cama y entre dormida-despierta Mariana le dijo a su mamá que la arrullaba: “Mami, el paseito de hoy estuvo bien padre”.

Ese sábado será un día que vamos a recordar.

Mario

El Peso frente al Euro

Así como los tigres del norte tienen sus “Corridos Prohibidos”, he pensado que yo debería tener los “Episodios Censurados” de mi blog. Es decir, episodios fechados y guardados en algún lugar, en los que narre esas experiencias clave, pero que por normas morales y éticas debo auto-censurar y evitar publicar…por el momento. Digo, si la Biblioteca Nacional de Francia finalmente abrió al público L’enfer, ni modo que yo no haga algo en esa línea…

Ok, el episodio no-censurado de hoy:

Tiene su chiste hacer un Doctorado en el extranjero. Sobre todo si te traes a tu familia y juntos tratan de producir las condiciones de vida para sobrevivir en un país lejano y distinto. Hay que concentrarte en estudiar, crear, producir, justificar mientras al mismo tiempo piensas en la renta, en el idioma, en la coca-cola que te gustaría tomarte, en el juguete de mi hija para esta navidad, en los regalos que quisiera hacerle a mi esposa y que no serán, en mi licencia de .Mac que va a caducar, en los asuntos migratorios, en los asuntos personales, en los impuestos…

Quiero dejar constancia de cómo me siento hoy, para el día de mañana en que esté cómodamente sentado en mi oficina, pueda volver a leer estas líneas y con la panza llena decir algo como: “Ahh, como recuerdo nuestras tardes en Copenhague”.

Las tardes. En esta época las tardes son ideales para deprimirte: la luz del día aparece alrededor de las 9.00 horas y comienza a anochecer a las 15.30. A las 16.30 está totalmente oscuro.

Hoy fue día 13, la mayor parte del día estuvimos bajo cero y no salieron las cosas como planeaba: en la mañana fui a Cristiania a buscar a una persona y no la encontré. Llegando a RUC llamé por teléfono a otra persona que está ayudándonos a conseguir más trabajo para mi esposa Idania y se fue de vacaciones; regresa el 12 de enero del 2008. Para rematar, me dieron donde más duele, en mi dinero: regularmente (y cuando tengo fondos) saco 3000 coronas danesas de mi cuenta bancaria mexicana, eso implica que los pesos de mi cuenta deban ser convertidos a coronas.

La transacción de hoy desató una serie de mentadas de madre sobre un asunto que cuando estaba en México me valía corneta: la posición del peso frente al euro. Empecé la mentada de madres por la clase política de mi país, siguiendo con los banqueros, los medios de comunicación/información, etc….si a algun@ le zumbaron los oídos ya sabe por qué…

¿A mí qué me importa que “el canibal de la guerrero” se haya suicidado? ¿O que el equipo “Atlante” sea campeón? ¿O que se hayan madreado al fabiruchis? ¿O que haya bajado la afluencia de peregrinos a la Basílica de Guadalupe? Para mí un evento relevante es que el valor del euro haya aumentado casi dos pesos mexicanos en tan sólo 7 meses. Había reflexionado sobre los significados de la velocidad de crecimiento de una relación funcional, pero nunca me había sentido tan amenazado por ella…

No me estoy rajando. Tampoco estoy pidiendo dinero. Lo único que digo es que me da coraje que vengo de un país tan rico (en territorio, en recursos, en cultura), y cuya riqueza no se refleja en el nivel general de vida de nosotros los mexicanos.

Bueno, después de mostrarles cómo un movimiento cambiario puede entristecerme más que las frías, oscuras y decembrinas tardes de Dinamarca, me despido.

Sólo quiero aclarar que no estoy en un bache de depresión. La energía de Idania y Mariana, la nueva música naca que he descubierto, y las próximas celebraciones decembrinas que quiero atender es lo que me mantienen a flote. Sin estos elementos no se si sería posible mi supervivencia.

Mario

Re-Definition

La llegada de mi familia a Copenhague sacudió mi vida, a su ritmo y sus horarios. El Mario que todos los días estaba en RUC, compartiendo las horas del lunch con los colegas, asistiendo a las clases de danés, jugando fútbol los jueves en la noche, integrando el equipo de corredores, atendiendo todas las invitaciones a cenas y eventos sociales; de repente se convirtió en un Mario escurridizo, asistiendo a RUC por las mañanas y arreglando asuntos migratorios-domésticos-laborales-familiares por las tardes. No pude asistir a la última cena organizada por los estudiantes de Doctorado (Albena la anfitriona me reclamó cuando me vio) y hace varios días que no comparto el lunch con la banda. El equipo de corredores, los colegas de doctorado, mi asesor, mi profesora de danés, todos ellos saben que he andado apurado pero feliz. Muchos han hecho escala en mi oficina para que les cuente cómo estamos yo y mi familia; algunos otros ya han conocido personalmente a Idania y Mariana.

Idania y Mariana también están felices. Además de la felicidad que nos suministramos de manera mutua; la ciudad, la calidad de vida, la atmósfera, y la cultura constituyen un escenario para enmarcar una etapa de su vida muy especial. Ambas han mostrado una gran capacidad de adaptación: Mariana les dice “Tak” y “Hej Hej” (gracias y adiós) a nuestro vecino Per, al chofer del camión, al tendero… Ya tuvo la oportunidad de ver nevar y tocar la nieve. Tiene muy claro que la navidad se acerca y ya hasta escribió su carta con sus pedidos navideños al “señor navidad”. Idania por su parte atiende dos veces por semana su trabajo como empleada doméstica en la casa de una señora mexicana, va al super y a la tienda ella sola, y ya ha atendido sus primeros eventos sociales interactuando exitosamente: Una cena mexicana que organizamos en honor a Per (ellos se comunican en una mezcla de español-italiano) y el “housewarming” que organizó Per y que fue atendido por sus colegas Suecos. Uno de ellos hablaba un muy buen español, y a veces yo hacía de traductor con los otros. Próximamente tenemos planeadas dos cenas con Martin Niss y su novia (una como locales y otra como visitantes), e Idania en colaboración con su “patrona” está participando en la organización de una posada navideña para los mexicanos residentes en Dinamarca.

Creo que este es un momento de adaptación y aprendizaje para todos. Tenemos proyectos e ilusiones. Juntos estamos en esta nueva etapa re-definiendonos como familia y como personas.

Casi lo olvidaba. Vine a hacer un Doctorado.

No quiero ocultarlo: lo estoy disfrutando, estoy aprendiendo, y me estoy transformando. De acuerdo al modo que tienen por acá de formar Doctor@s, en este mes participé en dos cursos. El primero se llevó a cabo en la ciudad de Sæby al norte de Dinamarca. Fue un curso interdisciplinario en el que tuve la invaluable oportunidad de escuchar e interactuar con tres importantes representantes de la escuela danesa de la educación matemática crítica: Ole Skovsmose, Paola Valero y Renuka Vithal. Fue intelectualmente impactante leer y por supuesto escuchar de manera directa sus ideas. Si a esto le agregan que:

  1. Aproveché para grabar con Renuka Vithal un episodio del podcast de matemática educativa que producimos en CICATA.
  1. Que comprometí a Paola Valero para grabar con ella otro episodio en los días siguientes y,
  1. Que después de platicar con Ole Skovsmose, él aceptó revisar mi artículo en el que he estado trabajando durante algunos meses, en el que utilizo algunos conceptos teóricos contenidos en uno de sus libros.

Entonces entenderán que fue un curso muy provechoso para mí.

El segundo curso se celebró hace un par de días en la ciudad de Nyborg, en la región central de Dinamarca. Aunque pude haber seleccionado otros cursos realizados en otros países como Noruega, Suecia o Finlandia, decidí quedarme con este porque quería escuchar a Mogens Niss, que junto con Morten Blomhøj sería el responsable del curso.

Fue un curso interesantísimo que rebasó mis expectativas llamado “Justification of findings in mathematics and science education research, with particular regard to the role of theory in such justification”. El curso fue atendido por estudiantes de Doctorado e investigadores de los países nórdicos, y también se invitó a Patricio Herbst de la Universidad de Michigan en EUA.

Trabajamos intensamente aplicando una técnica que Mogens Niss llamó “Arqueología” para analizar la estructura de artículos de investigación (principalmente la manera en que se justificaban los resultados de investigación en éstos) publicados en diferentes revistas internacionales. Para hacer este análisis, los asistentes fuimos divididos en grupos de acuerdo a nuestra experiencia: los estudiantes de Doctorado principiantes (mi grupo), los estudiantes de Doctorado más experimentados, los asesores principiantes (profesores con Doctorado finalizado), y los asesores más experimentados. Cada grupo analizaba el mismo artículo, y luego nos reuníamos todos para comparar y debatir nuestros análisis. No quiero entrar ahora en los detalles, pero este curso y su dinámica me hizo reflexionar nuevamente en los mecanismos que la escuela mexicana y latinoamericana de matemática educativa siguen para constituir y fortalecer una comunidad. En la noche, a la hora del esparcimiento (incluida por cierto en el programa de actividades) compartí esta reflexión con Mogens Niss cuando él me preguntó sobre mis impresiones del curso.

Al finalizar el curso, nos avisaron de los próximos cursos programados para los estudiantes de Doctorado de esta comunidad nórdica. Aunque no se revelaron los nombres de los expertos invitados, se anunció que la próxima escuela de verano en 2008 se recorrería para el invierno, para no encimarla con los eventos internacionales que se efectuarán en México el próximo año, y al parecer nos reuniremos en la zona de Estocolmo en Suecia.

En este momento mi familia y yo estamos en casa, descansando y esperando a que se den las seis de la tarde para atender una invitación a comer de mi ex-roommate-ahora vecino Per. Mañana lunes trataremos de encontrar más trabajo para Idania y seguiremos con esta aventura por las frías tierras de Dinamarca.

Mario

Los Sánchez López en CPH

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Este capítulo lo escribo varios días después de la llegada de Idania y Mariana a Dinamarca.

Su llegada estaba programada para el 1ro. de noviembre de 2007 a las 17:00 horas tiempo de Dinamarca. Tres o cuatro días antes anduve bien atareado finalizando pendientes de mi trabajo en el Doctorado. Llegaba a RUC a las 8:00 horas y me iba a las 19:00. Ya había avisado a mi asesor y a mis amig@s en la Universidad que estaría ausente algunos días porque además de recibir y atender a mi familia, pasaría 4 días en un curso de Doctorado en la ciudad de Sæby, en el norte de Dinamarca.

El mero día del arribo estuve limpiando la casa, y alternando esta actividad con visitas a la biblioteca para conectarme a internet (por el momento no tengo internet en casa) para checar en la página web del aeropuerto de Copenhague si el vuelo en el que venían estaba a tiempo. En una de esas conectadas a internet recibí un mensaje de una persona que construyó un espacio en internet para contactar a los mexicanos que viven en Dinamarca. Yo me inscribí en el sitio sin saber que días después, por medio de esta herramienta, conocería a una mexicana-danesa que le conseguiría trabajo a Idania en Dinamarca. La suerte está de nuestro lado.

Llegó la hora de irme al aeropuerto. Tomé el metro que está como a 5 cuadras de la casa y en el que unos quince días antes se había inaugurado una extensión de la línea que llegaba hasta al aeropuerto ¿A poco no parece que Copenhague nos estaba esperando?

Llegué como una hora antes. Yo estaba muy tranquilo viendo a la gente que esperaba a sus seres queridos. Las caras y las expresiones de la gente echaban a volar mi imaginación. Me imaginaba la vida de la gente que esperaba y de aquell@s que arribaban: un empresario en una visita rápida de negocios, una novia enamorada esperando al soldado danés que llega de Irak, un extranjero confundido buscando la salida del aeropuerto, un marido al que no le da mucho gusto volver a ver a su esposa y regresar a su rutina, etc.

El monitor del aeropuerto anunciaba que el vuelo que yo esperaba había aterrizado. Yo seguía tranquilo viendo a la gente llegar, pero cuando después de unos minutos el monitor anunció que ya se estaban entregando las maletas en la banda giratoria me puse extremadamente emocionado. Me coloqué justo afuera de la puerta por donde llegaba la gente y mis ojos y cerebro escaneaban todos los rostros que salían por esa puerta buscando que alguno coincidiera con mis recuerdos de Idania y Mariana. Sentía que ellas se tardaban. Estaba nervioso. Veía llorar y reír a las personas que recibían a los soldados expatriados y sentía unas ganas muy fuertes de chillar. Con muchos sentimientos y sensaciones mezcladas seguía revisando los rostros de las personas que llegaban. Sentía que se tardaban y me ponía más y más nervioso. Muy nervioso. Todo se disipó cuando reconocí la sonrisa de Idania que me señalaba con el dedo para indicarle a Mariana dónde estaba yo. La reacción de Mariana está grabada en mi memoria: sin dudarlo abrió sus pequeños brazos y me abrazó sin decir ninguna palabra. No eran necesarias. Después de abrazar a mi hija abracé a mi querida esposa y le dije al oído tres palabras.

Después de recuperarnos del encuentro inicial, comenzamos una plática desorganizada (sólo Idania y yo, porque Mariana estaba muy chiveada conmigo y no hablaba) en la que mezclábamos el relato del viaje de ellas con mis explicaciones turísticas sobre Dinamarca. Así abordamos el metro que nos llevaría del aeropuerto al barrio de Amager donde se encuentra nuestro nuevo departamento. Al bajar del metro retomé mis explicaciones turísticas porque para ser sincero, me siento muy orgulloso del lugar a donde he traído a Idania y Mariana. Les explicaba sobre el metro, sobre los edificios, sobre las bicicletas, sobre los negocios, sobre la vida en Dinamarca.

Batallamos un poco cargando con las maletas (para no perder la costumbre una se averió), pero finalmente llegamos al departamento (del cual también me siento muy orgulloso). Lo primero que les mostré al entrar al edificio fue nuestro buzón con los nombres de los integrantes de la familia Sánchez López grabados en él. Subimos al tercer piso y entramos al departamento.

Con excepción de la del baño, yo dejé todas las puertas cerradas y le pedí a Mariana, quién estaba ansiosa por ver su cuarto, que seleccionara la puerta que deseaba abrir para ver qué había adentro. Abrió la primera y era la cocina; la segunda era su cuarto y la tercera el cuarto de sus padres. Esa noche comenzamos a desempacar, platicamos, y celebramos con luz de velas y vino (jugo para Mariana).

Los siguientes tres días anduvimos turisteando por la ciudad, ya que para el cuarto día tendría que irme a Sæby y las dejaría solas por 4 días. En mi opinión una de las cosas más impactantes para Idania fue la visita a la playa Amager Strand. Caminamos desde nuestro departamento para visitar la playa en la noche. Le dije a Idania: “¿Ves aquellas torres iluminadas? es el puente que vimos en el Discovery Channel…¿Y ves esas luces de allá? Es Suecia” Idania estaba impactada. Mariana y yo la dejamos sola un momento en la orilla de la playa. Fue un momento de reflexión para ella. Cuando se reunió con nosotros me dijo: “Si fuera necesario no me iría de aquí”. Su frase me dejó pensativo.

El domingo 4 de noviembre cerca de la media noche salí de la casa para tomar el tren a Sæby. A Idania le dejé un pase para que viajaran en el transporte público y Mariana me pidió que le trajera unos bombones. Así comencé a caminar en la fría noche pensando en mi carrera académica y en mi adorada familia.

Mario Sánchez Aguilar