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Los Sánchez López en CPH

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Este capítulo lo escribo varios días después de la llegada de Idania y Mariana a Dinamarca.

Su llegada estaba programada para el 1ro. de noviembre de 2007 a las 17:00 horas tiempo de Dinamarca. Tres o cuatro días antes anduve bien atareado finalizando pendientes de mi trabajo en el Doctorado. Llegaba a RUC a las 8:00 horas y me iba a las 19:00. Ya había avisado a mi asesor y a mis amig@s en la Universidad que estaría ausente algunos días porque además de recibir y atender a mi familia, pasaría 4 días en un curso de Doctorado en la ciudad de Sæby, en el norte de Dinamarca.

El mero día del arribo estuve limpiando la casa, y alternando esta actividad con visitas a la biblioteca para conectarme a internet (por el momento no tengo internet en casa) para checar en la página web del aeropuerto de Copenhague si el vuelo en el que venían estaba a tiempo. En una de esas conectadas a internet recibí un mensaje de una persona que construyó un espacio en internet para contactar a los mexicanos que viven en Dinamarca. Yo me inscribí en el sitio sin saber que días después, por medio de esta herramienta, conocería a una mexicana-danesa que le conseguiría trabajo a Idania en Dinamarca. La suerte está de nuestro lado.

Llegó la hora de irme al aeropuerto. Tomé el metro que está como a 5 cuadras de la casa y en el que unos quince días antes se había inaugurado una extensión de la línea que llegaba hasta al aeropuerto ¿A poco no parece que Copenhague nos estaba esperando?

Llegué como una hora antes. Yo estaba muy tranquilo viendo a la gente que esperaba a sus seres queridos. Las caras y las expresiones de la gente echaban a volar mi imaginación. Me imaginaba la vida de la gente que esperaba y de aquell@s que arribaban: un empresario en una visita rápida de negocios, una novia enamorada esperando al soldado danés que llega de Irak, un extranjero confundido buscando la salida del aeropuerto, un marido al que no le da mucho gusto volver a ver a su esposa y regresar a su rutina, etc.

El monitor del aeropuerto anunciaba que el vuelo que yo esperaba había aterrizado. Yo seguía tranquilo viendo a la gente llegar, pero cuando después de unos minutos el monitor anunció que ya se estaban entregando las maletas en la banda giratoria me puse extremadamente emocionado. Me coloqué justo afuera de la puerta por donde llegaba la gente y mis ojos y cerebro escaneaban todos los rostros que salían por esa puerta buscando que alguno coincidiera con mis recuerdos de Idania y Mariana. Sentía que ellas se tardaban. Estaba nervioso. Veía llorar y reír a las personas que recibían a los soldados expatriados y sentía unas ganas muy fuertes de chillar. Con muchos sentimientos y sensaciones mezcladas seguía revisando los rostros de las personas que llegaban. Sentía que se tardaban y me ponía más y más nervioso. Muy nervioso. Todo se disipó cuando reconocí la sonrisa de Idania que me señalaba con el dedo para indicarle a Mariana dónde estaba yo. La reacción de Mariana está grabada en mi memoria: sin dudarlo abrió sus pequeños brazos y me abrazó sin decir ninguna palabra. No eran necesarias. Después de abrazar a mi hija abracé a mi querida esposa y le dije al oído tres palabras.

Después de recuperarnos del encuentro inicial, comenzamos una plática desorganizada (sólo Idania y yo, porque Mariana estaba muy chiveada conmigo y no hablaba) en la que mezclábamos el relato del viaje de ellas con mis explicaciones turísticas sobre Dinamarca. Así abordamos el metro que nos llevaría del aeropuerto al barrio de Amager donde se encuentra nuestro nuevo departamento. Al bajar del metro retomé mis explicaciones turísticas porque para ser sincero, me siento muy orgulloso del lugar a donde he traído a Idania y Mariana. Les explicaba sobre el metro, sobre los edificios, sobre las bicicletas, sobre los negocios, sobre la vida en Dinamarca.

Batallamos un poco cargando con las maletas (para no perder la costumbre una se averió), pero finalmente llegamos al departamento (del cual también me siento muy orgulloso). Lo primero que les mostré al entrar al edificio fue nuestro buzón con los nombres de los integrantes de la familia Sánchez López grabados en él. Subimos al tercer piso y entramos al departamento.

Con excepción de la del baño, yo dejé todas las puertas cerradas y le pedí a Mariana, quién estaba ansiosa por ver su cuarto, que seleccionara la puerta que deseaba abrir para ver qué había adentro. Abrió la primera y era la cocina; la segunda era su cuarto y la tercera el cuarto de sus padres. Esa noche comenzamos a desempacar, platicamos, y celebramos con luz de velas y vino (jugo para Mariana).

Los siguientes tres días anduvimos turisteando por la ciudad, ya que para el cuarto día tendría que irme a Sæby y las dejaría solas por 4 días. En mi opinión una de las cosas más impactantes para Idania fue la visita a la playa Amager Strand. Caminamos desde nuestro departamento para visitar la playa en la noche. Le dije a Idania: “¿Ves aquellas torres iluminadas? es el puente que vimos en el Discovery Channel…¿Y ves esas luces de allá? Es Suecia” Idania estaba impactada. Mariana y yo la dejamos sola un momento en la orilla de la playa. Fue un momento de reflexión para ella. Cuando se reunió con nosotros me dijo: “Si fuera necesario no me iría de aquí”. Su frase me dejó pensativo.

El domingo 4 de noviembre cerca de la media noche salí de la casa para tomar el tren a Sæby. A Idania le dejé un pase para que viajaran en el transporte público y Mariana me pidió que le trajera unos bombones. Así comencé a caminar en la fría noche pensando en mi carrera académica y en mi adorada familia.

Mario Sánchez Aguilar

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Nicoletta Gnan ya me dice “Lucky Mario” y yo les respondo a mis colegas europeos que yo creo que me voy a morir pronto porque antes y después de la solución de mi situación administrativa en RUC he tenido una racha de buena suerte que se ha visto reflejada en varios eventos. Desde cosas pequeñas como estar exento del pago de 70 euros para nuestro próximo examen de danés, sólo por no ser ciudadano de la Unión Europea; o hasta situaciones más significativas como el suceso del que quiero platicar hoy.

Para este mes, ya teníamos planeado mudarnos Per y yo a su anterior departamento cuando se lo entregaran después de un proceso de remodelación que duró más de tres años. Esta es una práctica común en Dinamarca: para propiciar que la ciudad se mantenga bonita, los edificios de oficinas y departamentos deben ser remodelados cada cierto tiempo. Son remodeladas a fondo (cambio de piso, de muebles de baño, de instalaciones, etc.) que se financian con dinero del gobierno y de asociaciones privadas. El gobierno también te consigue un nuevo lugar para vivir durante el periodo de remodelación y se encarga de tu mudanza de ida y de regreso a tu departamento de origen.

Como las remodelaciones duran tanto, hay gente que ya no regresa por diferentes motivos (algunos encuentran otro lugar, otros se mueren, etc.). Entonces algunas veces hay espacios disponibles. Mi querido amigo Per habló con la administración del edificio remodelado y les contó de mí, diciendo que para ayudarme en el proceso de integración a la sociedad danesa sería una buena idea darme un lugar en el edificio de departamentos donde está el suyo, y de esa manera me independizo pero cuento con su ayuda de vecino por si alguna cosa se me atora. El punto es que le hicieron caso lo cual es increíble…¿Por qué? Porque la asignación de departamentos en Copenhague se hace mediante listas de espera, en las que te anotas y esperas tu turno hasta que uno de esos bonitos departamentos daneses se desocupa para que puedas entrar tú. ¡La espera puede durar desde meses hasta lustros!

Cuando me llegó la oferta por email no lo podía creer, y cuando lo vi personalmente menos lo creía. Es un hermoso departamento completamente renovado, en el tercer piso, con piso de madera, calefacción, muy iluminado y muy céntrico. Está en el bonito barrio de Amager a 5 cuadras del metro Amagerbro (que en 10 minutos me lleva al centro), y a unas 5 cuadras de la playa Amager Strand desde donde puedo ver el puente Øresundsbroen y si está despejado hasta se alcanza a ver la orilla de Suecia.

A pesar de que mis amigos me dicen que el departamento está barato, para mi fue una mentada de madre pagar medio año por adelantado, más lo que queda de octubre. Un dineral. Afortunadamente todavía tenía dinero de la beca Alban y hubo un compa mexicano que me prestó la mitad de ese dinero. Como dice el corrido “…no puedo decir su nombre” pero más que nada porque otros se van a lanzar a pedirle también. Solamente quiero decirle a nombre mío y de mi familia: ¡muchísimas gracias!

Ya que ando en el tema de las ayudadas, debo decir que me he sorprendido agradablemente de la reacción de mis compas europeos. Ni mi familia son, ni mis paisanos, ni nada, y sin un centavo de por medio han surgido voces como: “Yo te regalo unos platos”, “yo te presto una cama”, “yo te ayudo a cargar”, “yo te acompaño a comprar tu refri”, “yo te ayudo a contratar los servicios”… Tak for det!

Ayer me dieron las llaves del departamento, y ayer mismo les di la sorpresa a Mariana e Idania. Nunca voy a olvidar la reacción de cada una de ellas. Las amo. Ya hasta mandé grabar nuestros nombres: a falta de penca de maguey, aunque sea en el buzón para las cartas. Y hablando de cartas, esta será mi nueva dirección particular:

Meklenborggade 3, 3.th.
2300, København S
Danmark

Tenía razón Avenilde cuando desde París me dijo: “Cuando te acuerdas ya tienes tu visa y un departamento para vivir…”

Ando medio atareado haciendo preparativos porque el viernes nos vamos de este departamento. Sé que Idania anda igual haciendo lo correspondiente en México. Ya merito…

Mario

Årsfest 2007

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Lo entiendo. Que después de leer este y el anterior capítulo de mi blog piensen que ando en Europa en “Los Pasos De López” como dijera Jorge Ibargüengoitia. Ya he recibido dos comentarios en esa dirección, pero la verdad es que no es así, sólo me gusta socializar con estos europeos cuando de socializar se trata.

En esta ocasión compartimos el Årsfest que se traduce como “La fiesta del año”, y que anualmente se celebra en la Universidad de Roskilde. Antes de iniciar con mi descripción del evento, invito al lector que no se quede en una interpretación superficial (algo como “que fiesteros y borrachos son”), sino que reflexione en que este tipo de eventos de alguna manera reflejan la concepción de “Universidad” que existe en la sui géneris Universidad de Roskilde (RUC) y en general en la sociedad danesa.

El Årsfest se remonta casi a los inicios de RUC: se celebra desde 1976. Se puede decir que es una celebración de los estudiantes, organizada por ellos mismos, y que cuenta con el apoyo de las autoridades universitarias. Lean por ejemplo la siguiente cita de Henrik Thorsen, autoridad académica de RUC y consultor del Årsfest desde 1984:

“La fiesta anual y todo el ambiente alrededor de ella tiene una gran y positiva importancia para RUC. Es una fiesta que es largamente esperada y que crea un alto grado de interdependencia compartida. La fiesta anual está anárquicamente marcada, pero con un orden sensato, que da a la fiesta su atmósfera impredecible e imaginativa, lo cual es parte de sus muchas características…”

La entrada al Årsfest es gratuita para los estudiantes de RUC y si eres externo a la Universidad puedes ser “invitado” por alguno de los estudiantes de RUC (cada estudiante puede invitar a un máximo de 5 personas), y para entrar debes pagar un boleto con valor aproximado de 10 dólares americanos. La Universidad es cercada con mallas de alambre y cada una de las entradas es custodiada por estudiantes voluntarios y personal de seguridad. Es una fiesta atendida por aproximadamente 5,000 personas.

El día del festejo, las clases se suspenden después de las 2:00 p.m, y entonces la gente empieza a relajarse y celebrar en cada uno de los departamentos (el de ciencias, el de humanidades, etc.); estos festejos locales usualmente incluyen una comida o cena que comparten los profesores y estudiantes de cada departamento. Por motivos de seguridad y protección de las instalaciones, los festejos locales deben concluir a las 11:00 p.m, para posteriormente reunirse a la celebración general localizada en las áreas comunes de RUC. Por toda la Universidad se colocan carpas “temáticas” para continuar la celebración después de las 11:00 p.m. En cada una de estas carpas se toca diferente tipo de música y cuentan con bares y baños. La idea es que puedes andar de carpa en carpa festejando o establecerte en algún lugar.

La municipalidad también contribuye con el festejo: hay corridas especiales de trenes y autobuses hacia Copenhague y en la dirección opuesta durante toda la noche y madrugada.

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También hay una celebración VIP. Comienza con una ceremonia en el auditorio principal de RUC presidida por el Rector Poul Holm donde se entregan reconocimientos a estudiantes y profesores destacados. Al finalizar hay una cena atendida por la crema y nata de RUC.

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Regresando al festejo proletario dentro de los departamentos, quiero agregar que en algunos de éstos se acostumbra tener un “tema” para la celebración. El IMFUFA es uno de esos departamentos que celebra temáticamente, y como la celebración dentro del IMFUFA fue mi experiencia más cercana en este Årsfest, quiero describir como se dieron las cosas en este espacio:

La celebración se autogestiona y como ya mencioné, es una celebración de los estudiantes. Aquí hago un paréntesis para aclarar que en el sistema educativo danés los estudiantes de Doctorado tenemos un status distinto al que hay por ejemplo en México: no somos estudiantes. Somos empleados de la Universidad para hacer investigación. Junto con los Doctores y Posdoctorantes, integramos el staff de investigadores del Departamento. Esta aclaración me es útil para decir ahora que la fiesta dentro del departamento es gestionada por los estudiantes de Maestría en física y/o matemáticas. Los de licenciatura tienen su festejo propio en el edificio de Estudios Básicos en Ciencia donde están mezclados físicos, biólogos, matemáticos y químicos. Así, los estudiantes cobran (hay que pagar 14 dólares de cooperación para la cena y aparte pagar las bebidas alcohólicas que consumas), cocinan, deciden el tema de la fiesta y el rol de cada uno de los asistentes.

El rol que cada uno cubre en la fiesta es doble: debes representar el personaje que los estudiantes te asignan de acuerdo a la temática, y debes cooperar con el desarrollo de la celebración. Por ejemplo, este año el tema fue “La celebración danesa de año nuevo” y algunos de los personajes asignados fueron: el dulce, el cohete (pirotécnico), la serpentina, el pastel, la Reina Margrethe II (cada año nuevo da un discurso al pueblo danés a través de la televisión), los embajadores, etc. Los roles en el marco del desarrollo de la fiesta eran por ejemplo: atender el bar, lavar los trastes, preparar las mesas y sillas, encargarse de la música, amenizar con algún show, etc. En mi caso, yo representé al Embajador de Kazajstán y en la parte operativa era integrante del equipo que recogía los platos entre cada uno de los tiempos de la cena. En la foto de inicio de este capítulo del blog pueden verme en una reunión diplomática con la Reina Margrethe II de Dinamarca y el Embajador Danés; y en la siguiente me acompaña el cohete-condón. También incluyo una imagen del dulce y la serpentina.

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Los estudiantes comenzaron a cocinar temprano. Quizás antes de las 2:00 p.m. Otros preparaban sus disfraces y/o comenzaban a beber cerveza. Oficialmente nuestra celebración dio inicio a las 5:00 p.m. con el discurso de la Reina. Posteriormente nos sentamos en mesas que eran presididas por cada uno de los embajadores y entonces los estudiantes hicieron el anuncio oficial del menú. Éste consistió en una entrada de camarones y caviar, seguida por cordero asado con ensalada y papa al horno, y cerrando con un rico pastel de chocolate. Al finalizar la cena el cohete-condón hizo una evaluación culinaria de la producción de los estudiantes, finalizando con un discurso de agradecimiento al que todos nos sumamos con una carga de aplausos.

Después de la cena siguió la celebración. Eran como las 8:30 de la noche. Empezaron las charlas entre grupos, otros bailaban, algunos de los que fueron invitados a la cena VIP se integraron a la fiesta. A través de los cristales del departamento podías ver el flujo constante de jóvenes que ingresaban a la Universidad a través del control de seguridad. Buen ambiente.

Yo pisteaba, platicaba, practicaba con los que ya borrachos les da por ejercitar las frases que conocen en español, bailaba. La fiesta transcurrió ambientada pero en calma; sólo sucesos menores como los siguientes:

Nota: Por respeto a los protagonistas de las historias se omitirán sus nombres.

a. Un profesor ya borracho le dio por bailar, y durante la ejecución de un paso de alto nivel de dificultad, se fue a estrellar a la escenografía donde la Reina emitió su discurso. Se abrió la frente pero por fortuna fue inmediatamente auxiliado por un grupo de festejadores con alma de socorristas. El profesor apareció con vida el siguiente lunes con un parche en la frente.

b. Un estudiante y su asesor estaban platicando afuera del departamento. Era una acalorado diálogo académico que culminó con una vomitada del asesor entre los pies de ambos interlocutores. El estudiante interpretó esta acción como un desacuerdo en las posturas teóricas de uno y otro.

Si le seguimos escarbando seguramente encontraríamos más historias como esas o muchísimo más escabrosas. No es mi intención hacerlo.

Yo, acompañado de algunos de mis amigos me retiré de la fiesta como a la 1:00 de la mañana. Llegamos a Copenhague antes de las 2 y como ya no alcancé el servicio del Metro me dispuse a caminar desde Nørreport hasta mi casa en Amager. Era una noche templada y animada. Mucha gente caminaba y celebraba. Recorrí algunos de los lugares que conocí durante mis dos primeros días en Copenhague. Las cosas se ven muy diferentes ahora. Como alguna vez dijera el buen Masaaki Fujino: “Este es mi barrio”.

Mario Sánchez Aguilar

Homeless World Cup, Episodio 2

Al siguiente día fui a aplaudirle a México. Antes de que comenzara el partido de México presencié el espectacular juego de Inglaterra vs. Burundi. Los africanos eran energía pura. Barrieron a los ingleses 12 goles a 6.

Me llamó la atención un señor que estaba parado junto a mí en la tribuna. Estaba acompañado de su esposa y con una voz gruesa y potente gritaba de manera intermitente ¡Come on England! No dejó de apoyar a sus compatriotas ni antes ni después de ser superados en el marcador por los africanos. Unos minutos después de iniciar el juego se le unió otra solitaria joven inglesa que extendía una bandera con los brazos. Ambos despidieron con aplausos a su derrotado equipo al terminar el encuentro.

Como le dije a Patricia Lestón en el anterior capítulo del Blog, después de ver el comportamiento de estos ingleses, sí me remordió la conciencia de que los jugadores mexicanos vinieran hasta acá a partirse la madre y yo en la tribuna viendo el juego en el anonimato. Tenía que sacar al pambolero-patriótico de mi interior.

Justo antes de comenzar el encuentro México-España se paró junto a mí una muchacha con una sudadera verde inscrita con la palabra México. Comenzamos a platicar e hicimos una pausa cuando nuestros ex-drogadictos comenzaron a jugar.

¡Vamos México! comenzamos a gritar.

España no era rival para México. Les ganamos 8 a 2, y eso porque nuestro portero tuvo el caballeroso gesto de dejar anotar un gol a Isabel, la única integrante femenina del conjunto español. La prensa danesa que reseñaba los encuentros del torneo destacó este hecho.

Karol Ochoa es el nombre de la muchacha que conocí. Llegó hace un mes del D.F. a estudiar en la Universidad de Copenhague su Maestría en periodismo de guerra. Viene apoyada por el CONACYT y vive en un edificio para estudiantes de la Universidad. Me estuvo platicando sus impresiones iniciales de la ciudad, entre las que destacó lo caro de la vida, la seguridad de la ciudad (antes de venirse la asaltaron con pistola en la cabeza en el D.F.) y las bicicletas. Se veía entusiasmada. Me pareció una muchacha muy valiente. Pensé en mi hija.

El siguiente juego de México, ese mismo día, era contra los temibles africanos de Burundi. Yo me tuve que ir porque tenía una cita en el Skype con mi esposa. Intercambié coordenadas con Karol y me dirigí a la casa. En la noche miré el Internet y me encontré con la sorpresa de que México le había ganado a Burundi 4 a 2. Habían pasado a las semifinales. Iban contra Holanda al día siguiente y no me lo iba a perder.

Hoy estuvo lleno de actividad. Como es sábado las tribunas estaban llenas. Llegué a la hora en que comenzaba nuestro himno nacional. Después escuchamos el de Holanda, y el partido comenzó. Nuestros rehabilitados hicieron sentir orgullosos a todos los mexicanos ahí presentes. Jugaban como si tuvieran el salario de Cuauhtémoc Blanco. Cuando se escuchaban los gritos aislados de ¡Vamos México! nos buscábamos, nos identificábamos y nos saludábamos. Afortunadamente los ruidosos brasileños se unieron a un par de mexicanos en la tribuna para constituir una porra a favor de México (tómese en cuenta que México era el único equipo latino “vivo” ya que Argentina, Brasil y Chile quedaron en el intento…).

México comenzó dominando claramente el partido. El marcador iba 2 a 0 a favor de los nuestros, pero Holanda despertó invirtiendo la ventaja en el marcador 3 a 2. Los mexicanos no se dejaron y gracias a la destreza, potencia y personalidad de nuestro Capitán el partido terminó empatado a 4. Venía la definición en penales.

Se iban a tirar tres penales por cada equipo:

– Empezó Holanda y anotó

– Siguió México y anotó.

– Holanda anotó el siguiente.

– México lo igualó.

– Holanda metió su último tiro.

– Este es el último tiro de México:

La maldición que ha seguido al fútbol mexicano por décadas hizo su aparición en la esfera del fútbol de vagos. Los güeros holandeses empezaron a festejar y nosotros (o al menos yo) a mentarles la madre.

Quería felicitar a los jugadores. Lo hicieron muy bien. Mucho mejor de lo que lo hacen nuestros mediocres profesionales. Cuando localicé a la selección ya estaban rodeados de los paisanos: Unos que venían de vacaciones, un matrimonio que vive en Copenhague, los que venían de México acompañando a la selección. Nos saludamos, felicitamos a los jugadores, y nos tomamos fotos con las cámaras de cada uno. El Capitán nos agradeció nuestra presencia y nos expresó lo bien que los hacíamos sentir. Fue una tarde muy intensa y emotiva. Viva México y los mexicanos…a huevo!

Mario

Homeless World Cup, Episodio 1

Tal como le comenté a mis colegas de Cicata, del 29 de julio al 4 de agosto se celebra en Copenhague el mundial de fútbol de vagos (o homeless).

Los integrantes de las selecciones son hombres o mujeres (los equipos pueden ser mixtos) sin hogar, o que viven en asilos para indigentes, o que subsisten con algún sub-empleo, o que actualmente se encuentra en rehabilitación para dejar las drogas o el alcohol. No se permiten matemáticos educativos (hay ciertos límites).

Con patrocinadores como Nike y la UEFA, el torneo busca hacer un cambio positivo a través del fútbol, en todas aquellas personas con problemas de drogadicción o alcoholismo, excluidas socialmente y que viven en condiciones de pobreza.

El ranking de estas selecciones no se parece al del fútbol profesional. Por ejemplo, hoy perdió Argentina 15 a 2 contra Inglaterra (je, je, je venganza contra nuestras colegas argentinas…). En el caso de México, en el torneo pasado celebrado en Sudáfrica quedaron en 4to. lugar general. En este torneo estos han sido sus resultados hasta el momento:

29 de julio, México (6) – República Checa (5)

30 de julio, México (4) – Lituania (8)

30 de julio, México (5) – Austria (6)

31 de julio, México (9) – Australia (2)

31 de julio, México (7) – Gales (2)

01 de agosto, México (5) – Finlandia (4)

01 de agosto, México (5) – Burundi (8)

01 de agosto, México (3) – Irlanda (2)

02 de agosto, México (8) – España (7)

02 de agosto, México (2) – Holanda (4)

Hoy fui a ver el partido contra Holanda. Cuando iba caminando hacia el lugar del evento pensaba: “Si hay muchos mexicanos me uno a la porra. Si hay más holandeses me uno al enemigo, al fin que sí parezco como de Ámsterdam”.

Al llegar sólo había tres mexicanos con su bandera cantando un tímido “cielito lindo” ante el feroz y nutrido coro de ¡Holland, Holland! Decidí sentarme con los daneses.

Me cae que nomás fui a echarles la sal. Al acabar el partido fui a buscar a los seleccionados para socializar con los paisanos. Al primero que me encontré fue a Raúl. Se inició la conversación.

Comenzamos platicando de las expectativas para la selección mexicana de vagos-pamboleros. Después me aclaró que los tres mexicanos de la porra que vi venían con ellos y que yo era la segunda persona mexicana residente de Dinamarca que se acercaba a platicar con ellos.

La parte más interesante fue cuando me contó sus impresiones de la ciudad. Estaba impactado. Me contó que los llevaron a ver un partido de la Champions League, también me contó de los lugares que había visitado, de los museos, de los vikingos, del hotel donde estaba hospedado, de sus planes de ir mañana a Suecia y claro, de la abundancia y belleza de las mujeres danesas. Estuve a punto de preguntarle ¿ya viste que se puede pistear en la calle? Afortunadamente me contuve.

Creo que a los dos nos sirvió platicar. Me dio gusto verlo rehabilitado y entusiasmado con las cosas que estaba conociendo. Trataré de ir mañana a aplaudirles nuevamente.

Mario

 

Y Copenhague se llenó de Jazz

 Tal como se menciona en el artículo de El Universal titulado “A ritmo de jazz”,  durante el verano varias ciudades del mundo celebran festivales de Jazz. Copenhague es una de esas ciudades.

Pues bien, mi compita Martin Niss me invitó a unirnos a la celebración este sábado y ahí estuvimos. Empezamos la actividad a las 16:00 y el punto de reunión fue un lugar llamado Vandkunsten. En este sitio escuchamos un cuarteto liderado por la cantante Vini Kjærsgaard y en el que se contaba con la participación especial del percusionista brasileño Robertinho Silva. Le echaba ganas este Robertinho.

En este concierto Martin reflexionó sobre la manera en que los daneses vivían el concierto y la manera que lo hacían los latinos (principalmente brasileños) ahí presentes: Mientras los latinos no dejaban de seguir el ritmo de la música moviendo su cuerpo o alguna parte de éste, los daneses parecían que estaban en un velorio. Todos bien serios tomándose sus chelas. Hasta el final de la interpretación se activaban con los aplausos.

El festival dura 9 días, y hay conciertos por todos lados y de todos tipos: Gratuitos, exclusivos, al aire libre, en cafés, con bandas/artistas emergentes, daneses y no daneses, jazz contemporáneo, etc. Entonces, como comparado con el D.F., Copenhague es un pueblo bicicletero, pues podíamos ir de un lugar a otro por la ciudad escuchando las diferentes ofertas del festival. Si había algún espacio temporal entre concierto y concierto nos estacionábamos un rato a gusguear, pistear y conversar.

El tercer lugar que visitamos (al segundo lugar llegamos tarde por eso me lo brinco) fue un café para estudiantes en el que tocó un quinteto emergente (ver foto al inicio de este episodio). Tocaban bien, pero en algunos momentos me perdía en el ritmo; probablemente ya andaba medio pedo o no comprendo bien el jazz.

Algo importante que sucedió en este momento de la tarde, es que se unieron a nosotros dos amigos de Martin: Nanna y Thorbjørn. Son una joven pareja muy agradable que irradia felicidad porque están pasando por una etapa muy bonita de su vida. Ella se está mudando al departamento de él para compartir su vida (acá es muy común que no se casen y nomás se arrejunten). Ah que chismoso soy.

Faltaba un poco más de una hora para nuestro cuarto concierto, así que nos fuimos a hacer tiempo a un lugar llamado “la farmacia” (Apotek). Tenían una amplia selección de cervezas, así que me tomé una oscura de Inglaterra. Nanna afirmaba que aunque en el siguiente concierto cobraban (aproximadamente 200 pesos mexicanos), el grupo realmente valía la pena.

Llegamos al lugar del concierto antes de que éste comenzara y entonces nos dividimos: Nanna y Thorbjørn se quedaron en la planta baja del lugar para cenar algo, mientras Martin y yo subimos al bar. Cuando nos reunimos nuevamente nos echamos un partido de futbolito en el que por supuesto Martin y yo ganamos.

Bajamos todos porque el concierto iba a comenzar. El lugar estaba lleno de gente y en penumbras. Sólo el escenario iluminado. Rápidamente aparecieron los tres músicos y sin perder el tiempo la música comenzó con unos veloces acordes de guitarra eléctrica. Le siguieron la bateria y el organo. Pura energía. Ese fue mi primer contacto con Ibrahim Electric.

Quedé impresionado. Bailé mucho. ‘Ora ando tratando de conseguir su música para agregarla a mi colección. A manera de muestra les dejo esta interpretación en vivo llamada Fela en la que participa el trompetista Ray Anderson. Enjoy!

 

Mario

Per’s Køkkenhave

El día de hoy, el buen Per me invitó finalmente a conocer su Kitchen Garden (Køkkenhave en danés, y yo diría que Huerta en español).

Afortunadamente no fuimos directamente al lugar, y primero me llevó a la playa de Amager que está como a 1.5 Km de nuestro apartamento. Me pareció un lugar muy bonito. Ves a algunas familias paseando, otras personas corriendo, algunos practicando deportes acuáticos como el windsurfing, pero lo que más me llamó la atención fue una gran fila de generadores eólicos internada en el mar. No hay que perder de vista que Dinamarca es un líder mundial en la producción de esos aparatos, que ocupa la quinta posición en el mundo en la lista de productores de energía eólica, y que además genera el 20% de su electricidad por medio de este sistema.

El arena en la playa es gris, de un tono diferente al de nuestras playas. No hay olas. El agua es muy cristalina. Me acordé de Varadero.

La diferencia acá además de la ausencia de cubanos, es que el agua está fría. De hecho no vi a nadie bañándose, aunque Per me aseguró que en verano sí lo hacen.

Otro asunto interesante es que desde el lugar donde estábamos, se alcanzaba a ver el puente de Oresund. Mi tío David, Apolo Castañeda y yo (de manera independiente), vimos en el Discovery Channel un programa sobre este puente que es una maravilla de la ingeniería. Une a las ciudades de Copenhague en Dinamarca y Malmö en Suecia. Se inició su construcción en 1995, y fue en julio del 2000 que la Reina Margrethe II de Dinamarca y el Rey Carl XVI Gustaf de Suecia hicieron la inauguración oficial. Mide 7.8 Km y 3.5 Km de la ruta es submarina.

Le dije a Per que uno de mis planes es usarlo para visitar Suecia (sería un error no ir estando tan cerca), y él se ofreció para hacer el viaje junto conmigo y mostrarme las ciudades de Malmö y Luns, ésta última donde él estudia. Yo acepté la propuesta, aunque no fijamos una fecha para el viaje.

Finalmente nos fuimos a su huerta que está a unos metros de la playa. Es un espacio compartido con otras personas donde cada quien tiene sus cachitos de tierra. Como un club de agricultores.

Es un ambiente muy relajante, con gente agradable que pasa el tiempo cuidando y viendo crecer sus plantas. Yo lo percibo como un hobbie, pero en el caso de los daneses, un hobbie de viejitos (o adultos mayores pues). Per fue el único joven que vi, y se lo dije. El coincidió con mi opinión.

Per tiene tres cachitos en la huerta comunal y tiene plantados rosas, tulipanes, margaritas, lechugas, espárragos (que me traje para comer), papas, cebollas y otros que no pude traducir ni reconocer.

Ya le he platicado a Per que mi abuelo paterno es agricultor. Hoy le dije que le hubiera gustado ver ese lugar. Per me preguntó si él también tenía un “Kitchen Garden”. Yo nomás me reí. Le dije que mi abuelo sí era profesional en esos menesteres…no como otros.

Finalicé el día yendo a lavar mi ropa. A pesar de toda la teoría que me dio Per para usar las maquinas, a la mera hora me perdí con todas las opciones en danés. Afortunadamente me encontré a una amable señora musulmana que me auxilió. A pesar de que le decía que no hablaba danés, no le importó y me seguía dando un montón de indicaciones. Muy simpática la señora. Le di las gracias en danés y me despedí de ella al finalizar mi lavado.

Mario