Un par de rechazos o siete no deben detenerte

Hace un par de días me enteré que mi artículo titulado “Web 2.0 y educación matemática: Posibilidades y desafíos” había sido publicado por la Revista Iberoamericana de Educación. El artículo contiene una reflexión sobre cómo creo que la Web 2.0 afectará nuestras prácticas como educadores matemáticos, tanto en el campo de la enseñanza como en el campo de la investigación.

Me dio mucho gusto ver finalmente publicada esa reflexión. Y digo “finalmente” porque antes de ser publicado, el escrito fue rechazado un par de veces para su publicación. En esta entrada de blog quiero contar con más detalle esta historia, porque este proceso de rechazos y aceptación final me dio algunas lecciones que quisiera compartir. Comienzo mi narración:

La reflexión contenida en el artículo se fue constituyendo a través de distintas experiencias que obtuve al leer algunos artículos e interactuar con varias personas que usan tecnología como apoyo para enseñar matemáticas. Creo que si leen el artículo podrán identificar las experiencias a las que me refiero. Llegó el momento en que la reflexión alcanzó madurez: Sentía que tenía una idea que valía la pena contar. Fue entonces que me senté a escribirla.

La reflexión fue originalmente escrita en inglés. Lo hice así porque creía — y lo sigo creyendo — que un amplio público podría estar interesado en leerla. Cuando el escrito estuvo listo lo mandé a la revista For the Learning of Mathematics (FLM) que se produce en Canadá. Seleccioné dicha publicación por su proyección internacional, pero también porque he visto otras reflexiones publicadas ahí. FLM fue la primer publicación que rechazó mi escrito, sin embargo hicieron una buena evaluación en la que explicaban sus razones para el rechazo y daban sugerencias para mejorarlo. La idea les parecía buena, pero no la manera en que estaba argumentada y estructurada.

Tomé las recomendaciones para mejorar el escrito que obtuve de FLM e hice una nueva versión del escrito. Esta vez lo envié a la revista brasileña Educação Matemática Pesquisa, de donde también fue rechazado para su publicación. Este es un punto importante de la historia porque fue cuando me comencé a deprimir. Sentía que la mía era una idea original, de la que nadie estaba hablando en el campo de la didáctica de las matemáticas, y que por lo tanto debía ser publicada. Sin embargo cada vez que lo intentaba, rechazaban publicarla. ¿Qué debía hacer? ¿Darme por vencido y almacenar mi escrito hasta que se hiciera viejo y yo mismo lo olvidara?

Decidí consultar a mi colega Noruego Reidar Mosvold, quien también está interesado en estos asuntos de la Web 2.0 y la educación matemática, y tiene experiencia evaluando y publicando artículos en foros internacionales. Él leyó mi escrito, lo criticó, sugirió maneras de mejorarlo e incluso propuso publicaciones a donde debería mandarlo. Además de darme su retroalimentación, Reidar me contó una anécdota que sirvió para sacarme de la depresión en la que estaba cayendo. La anécdota involucra a Bharath Sriraman, editor de la revista The Mathematics Enthusiast, y uno de los autores y editores más prolíficos de nuestro campo. Bharath cuenta que en una ocasión uno de sus artículos fue rechazado de siete revistas hasta que finalmente una aceptó publicarlo. Reidar me dijo entonces: “¡No te des por vencido sólo porque algunos evaluadores han rechazado tu artículo! A veces se trata de encontrar la audiencia adecuada para tu artículo. Deberías intentar en algún otro lugar.” Fin de la anécdota.

La anécdota ilustra varios puntos. Primero, incluso a los autores más experimentados les rechazan artículos; no deberíamos deprimirnos cuando nos rechazan uno ya que es una situación común. Segundo, a veces el motivo del rechazo de un manuscrito es su falta de calidad, sin embargo también puede ser que el foro elegido para publicarlo no sea el adecuado. Tercero, no deberíamos renunciar a nuestras ideas sólo porque algunos “expertos” no las comparten. No dejes que los “expertos” te digan qué puedes hacer y qué no.

Una parte muy bonita de esta experiencia ha sido ver cómo a los pocos días de haber sido publicado mi escrito, varias personas comenzaron a comentarlo y a recomendarlo en Twitter. Personas que ni conozco personalmente y de países distintos al mío. Es ahí cuando te convences de que un par de rechazos o siete no deben detenerte de tus objetivos.

Mario Sánchez Aguilar

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